sábado, 3 de septiembre de 2011

Hay 12 niños que desde 2005 están desaparecidos

INVESTIGADOS. EN URUGUAY EL 95% DE LOS CASOS SON ACLARADOS

Hay 12 niños que desde 2005 están desaparecidos

En siete meses de 2011 Interpol de Uruguay aclaró 366 casos de personas denunciadas como desaparecidas. El 62% de los casos refiere a menores de edad. Los investigadores trabajan con un equipo de psicólogos.

GUSTAVO TRINIDAD


Mientras Argentina aún no sale de su conmoción por la tragedia de la niña Candela, en Uruguay los investigadores de Interpol trabajan sobre 12 casos de niños desaparecidos desde 2005 a la fecha, aún sin aclarar. El caso más enigmático para los policías es sin duda el de Ignacio Pertusatti, de nueve años, quien una tarde salió a comprar un helado a dos cuadras de su casa y nunca más se lo volvió a ver. De eso hace ya ocho años.

Para la familia, lejos de poder olvidar, es una tragedia que se renueva día a día. Una ausencia que se vuelve omnipresencia y dolor. "Es horrible esto. Lo siento cada día, pido a Dios cada día que podamos saber qué pasó", dijo a LA REPÚBLICA Silvino Pertusatti, abuelo de Ignacio.

"Un caso no se abandona nuca. Aunque se sienta que es un caso cerrado, no lo abandonamos nunca", apuntó a LA REPÚBLICA el comisario Jaime Bonilla, a cargo de la Dirección General de Lucha contra el Crimen Organizado, que funciona en Interpol.

En los primeros siete meses de 2011 la Dirección General de Lucha contra el Crimen Organizado recibió 387 denuncias de personas desaparecidas, de las cuales el 62% refiere a menores de edad. La resolución de los casos es alta en nuestro país; 366 de ellos han sido aclarados, lo que representa un 95%.

"En lo que respecta a casos de niños, en su enorme mayoría nos llegan derivados de los juzgados de Familia. Se trata de casos de separación de parejas. A veces la madre o el padre se va con el niño sin avisar su paradero y lógicamente nosotros colaboramos con la Justicia en esos casos, pero no son temas de riesgo propiamente dicho. Distinto es el caso de Pertusatti, que es un enigma sobre el cual nunca dejamos de trabajar", dijo a LA REPÚBLICA el subcomisario Lebly Caballero, que forma parte del equipo interdisciplinario de Interpol que trabaja en esta área.

"Nosotros recibimos todas las denuncias que se hacen a nivel del país. Si se radican en una seccional o donde sea nos llegan a nosotros, pero hay un protocolo de actuación donde se delimita claramente qué casos debemos tomar y cuáles no", explicó por su parte el comisario Jaime Bonilla, a cargo de la unidad en Interpol.

EL ENTORNO

"Lo primero que se hace es una entrevista con la familia o allegados en la que intervienen policías y un equipo de psicólogas. Lo primero que se establece es si se trata de una ausencia voluntaria o involuntaria. Si es voluntaria, o sea la persona dijo que se iba, llamó por teléfono, dejó una carta, etcétera, y la persona es mayor de edad, no tiene ningún tipo de trastorno psicológico ni discapacidad, no investigamos eso casos. Tendríamos muchísimos de parejas que se separan", explicó Caballero.

Por supuesto que de ese descarte están exentos todos los casos que incluyen menores de edad.

La primera entrevista, cuando el caso entra dentro de los que se investigan, es exhaustiva, se buscan datos sobre la personalidad de la persona ausente, pero no se queda allí. Se valora el conjunto, el entorno socioeconómico, cultural y familiar de la persona que se va a buscar.

"Lamentablemente a veces los resultados no son los que uno esperaba", dice Bonilla. Entonces no es fácil darle la noticia a la familia. "En esas instancias siempre se hacen cargo las psicólogas que han tratado de alguna forma a la familia. Incluso los casos no resueltos son atendidos casi a diario por estas especialistas. Ellas evalúan cómo está la familia sentimentalmente, hacen tareas de contención, incluso evalúan si hay posibilidad de autoeliminación. A veces son derivadas a mutualistas para que reciban atención medica", apuntó Caballero.

Muchas veces los investigadores se encuentran con que en realidad la persona que se buscaba como ausente se fue por su propia voluntad sin decir nada y tampoco quiere que su familia sepa dónde se encuentra ahora.

"En esos casos, si es una persona mayor de edad se respeta su decisión. No le damos a la familia datos sobre su paradero, aunque sí le informamos que lo encontramos y que se encuentra bien para que de alguna manera la familia se quede tranquila", indicó Caballero.

ESPERANDO

"Pienso tanto y no pienso nada. Desconfío de todo y no acuso a nadie", dice Silvino, abuelo de Ignacio. La búsqueda del chico incluyó pesquisas en el exterior, rastrillaje exhaustivo con perros, más de 50 indagados, relevamiento de todas las cámaras de comercios cercanos que pudieran haber tomado imágenes...pero ni rastro del chico. "Nunca se supo nada, nunca tuvimos una pista firme, todo está como el primer día", dice el abuelo.

Todos los testimonios de familiares, allegados y amigos coinciden en que Ignacio era un niño sumamente apegado a su familia. "No salía de acá nunca, era muy casero, se fue a dos cuadras hasta la heladería y era lo máximo que se alejaba. Hasta dormía en la cama con la madre porque le daba miedo dormir solo", cuenta Silvino. La última vez que vio a su nieto este lo ayudaba a arreglar el auto alcanzándole herramientas y mirando con esa curiosidad propia de los nueve años, cuando el mundo está por descubrir.

Algo pasó esa tarde, algo que todavía nadie sabe y que duele en el alma.

BUSCANDO LA CELERIDAD

En 2005 las autoridades entendieron que era necesario crear un departamento que se dedicara exclusivamente a las denuncias de personas desaparecidas. Así se creó el Departamento de Búsqueda de Personas Ausentes. En mayo del año pasado ese departamento fue absorbido por Interpol. De esta forma se optimizaron los recursos humanos y, por el hecho de estar ya en Interpol, desde donde se da el alerta al exterior, se gana en celeridad al actuar.