martes, 21 de mayo de 2013

informes de prensa de la Marcha del silencio año 2013. imágenes de Martha Passeggi fotógrafa.


Prensa La República.
Unas 30 mil personas reclamaron ayer, en silencio, el fin de la impunidad en Uruguay.
La Marcha del Silencio ayer continuó siendo del silencio. Solo con un prolongado y profundo aplauso, que se dio al finalizar la extensa caminata, miles de uruguayos reclamaron el fin de la impunidad en nuestro país. Una columna humana se extendió por casi cuatro cuadras de la Avenida 18 de Julio, ocupando la totalidad de la calle.
El final de la movilización fue previsible. Algunos centenares de activistas se fueron contra las vallas que protegían la sede de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), para organizar un cacerolazo y protestar y gritar que esta integración de la SCJ era de la impunidad.
Pero como hace 18 años, el arranque de la marcha fue extremadamente puntual. Pasadas las 18 horas fueron llegando los primeros manifestantes, integrantes de las organizaciones de derechos humanos, representantes de sindicatos y muchos, pero muchos jóvenes estudiantes, liceales y universitarios. Ayer, en varias facultades se suspendieron las clases precisamente para que alumnos y funcionarios pudieran concurrir a la marcha. Se concentraron en la Plaza de los desaparecidos de América, de Rivera y Jackson. Los carteles con las imágenes de las víctimas de la dictadura estaban presentes como siempre, marcando el camino en la cabeza de la procesión. Detrás, las grandes pancartas con alusión al fin de la impunidad, al reclamo de justicia y los cuestionamientos a la Suprema Corte de Justicia, que fueron una constante.
Un gigantesco cartel era visible desde todas partes. El mismo decía: “Sres del gobierno y Corte de Justicia, con su sangre hagan los pactos que deseen pero no les permitimos pactar con la sangre inocente de nuestros secuestrados”.
Frente a la sede del INJU, un grupo de jóvenes judíos progresistas aguardaban la columna para sumarse con sus distintivos.
Algunos de los activistas se preguntaron cuándo será el día en que no haya necesidad de organizar estas marchas, que ahora también se hacen en Maldonado, Carmelo, Paysandú, Florida, Mercedes, San José y Durazno.
Las alusiones a los dichos del presidente de la SCJ, Ruibal Pino, se repitieron en los distintos mensajes. “La muralla de la impunidad caerá”, “No son delitos comunes, sino crímenes de lesa humanidad”, entre otros. Una señora le dijo a su compañera que el texto del cartel “hace referencia a un juez que dijo que se chocarían contra una muralla”.
Un grupo de coches con taxímetros cooperativistas abría la marcha, llevando la bandera uruguaya. Al pasar frente a la Universidad, algunos centenares de personas observaban con expectación la lenta y sentida caminata. El propio rector Rodrigo Arocena esperó el pasaje de la columna humana y posteriormente se sumó a la misma. Lo mismo hicieron el ex legislador Víctor Vaillant y el ex sindicalista y director de AFE Juan Silveira.
Reconocidos activistas jubilados aguardaban el paso con carteles en sus manos, y acompañaban la caminata con un paso cansino.
En la popular “plaza de los bomberos”, el ex embajador argentino Hernán Patiño Mayer rápidamente llegó hasta la cabeza de la procesión y continuó su trajín hasta la Plaza Cagancha.
El titular del Banco Central (BCU), Mario Bergara, de ropa informal, se confundió entre la multitud. Lo mismo hizo el senador socialista Roberto Conde, hasta hace unos días vicecanciller de la República. En el emblemático Teatro El Galpón se colocó una extensa bandera con la inscripción “En mi patria no hay Justicia”, la consigna de la 18ª Marcha del Silencio.
La intendenta Ana Olivera y varios directores departamentales alcanzaron la masiva caminata en 18 de Julio y Carlos Roxlo. Un vendedor de rosas rojas procuraba colocar sus flores.
El diputado Roque Arregui y la ministra de Turismo, Liliam Kechichian se sumaron a la marcha poco antes de llegar a la Intendencia. Cabe decir que el senador Ernesto Agazzi hizo toda la recorrida y manifestó su preocupación por la reacción que tuviera en la gente la decisión de la SCJ. “No puede calentarse ni dejar de comprometerse para vivir en una sociedad mejor”, dijo.
La histórica defensora de los derechos humanos Luisa Cuesta, de 94 años, no falló y en un esfuerzo admirable acompañó la caminata durante cuatro cuadras, portando un cartel. Después, lo de todos los años, en cada nombre de los desaparecidos, los miles de uruguayos respondieron con un “¡Presente!”
Al llegar a Plaza Cagancha, la respuesta a la impunidad fueron los aplausos, los que comenzaban en la cabeza de la marcha y culminaban poco después al término de la misma. Más de 20 mil personas entonaron son sentimiento el “tiranos temblad” del Himno, y volvieron a aplaudir. Lo que vino después, el cacerolazo a la SCJ, ya no era la Marcha del Silencio.
Muchos medios de prensa internacionales
Con cada Marcha del Silencio, aumenta su cobertura periodística. Ayer, las cámaras fotográficas y de televisión abundaban. A quienes pretendían ver su paso se les dificultaba la visual por las decenas de camarógrafos presentes en la cabeza de la marcha. A los medios locales se sumaron varios medios de comunicación del exterior, como ser de la televisión española, argentina, venezolana y brasileña.
Fue dificultoso el arranque de la caminata. La ausencia de inspectores municipales complicó la organización del tránsito, donde los vehículos no se detenían y los manifestantes no podían ingresar a la Avenida 18 de Julio. Pero esto fue solo un aspecto menor.
Una camioneta blanca, conducida por mujeres policías, cruzó la avenida entre medio de la gente, lo que provocó la reacción y la indignación de un grupo, pero finalmente todo quedó en nada.
La Corte de la impunidad”
“Hay que saltar, hay que saltar, esta es la Corte de la impunidad”, fue cantado ayer por algunos centenares de manifestantes frente a la sede de la SCJ, que fue vallada por la Policía. La organización Plenaria, Memoria y Justicia organizó un cacerolazo al finalizar la Marcha del Silencio y su difusión se hizo a través de las redes sociales.
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La diaria.

Aún

Ayer se realizó la 18ª Marcha del Silencio, en un clima de malestar por percepción de retrocesos en la búsqueda de verdad y justicia.
La sensación entre los miles de manifestantes era la de que hubo un retroceso. Desde la Marcha del Silencio del 20 de mayo del año pasado hasta la de ayer todo lo relacionado a la búsqueda de verdad y con los procesos judiciales a los responsables de crímenes en la última dictadura no ha sido alentador para los militantes por la defensa de los derechos humanos.
El traslado de la jueza Mariana Mota de la órbita penal a la civil y la declaración de inconstitucionalidad de la ley interpretativa de caducidad golpeó duramente a quienes luchan desde hace años por verdad y justicia. Ese estado se podía percibir entre los presentes en la previa al inicio de una nueva Marcha del Silencio, desde Rivera y Jackson. Se notaba en las charlas y en las pancartas y carteles. “Basta de palabras. Juicio y castigo”, rezaba uno firmado por la Corriente de Estudiantes del Pueblo. “No son delitos comunes, son crímenes de lesa humanidad”, afirmaba otro, en referencia al fallo de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) que declaró prescriptibles los crímenes denunciados por las organizaciones de derechos humanos. “
Ninguna confianza en esta Justicia”, “apertura de los archivos de la dictadura”, “la muralla de la impunidad caerá”, decía el cartel de Plenaria Memoria y Justicia, mientras que el pasacalle principal expresaba el lema de la convocatoria de ayer: “En mi patria no hay justicia. ¿Quiénes son los responsables?”. Se trataba, en esos casos, de mensajes que era posible encontrar en otras ediciones de la marcha, pero hubo dos que, de algún modo, marcaron la tónica de la de ayer.
Al final, un enorme pasacalle decía: “Señores del gobierno y la Corte, con su sangre hagan los pactos que deseen, pero no le permitimos pactar con la sangre inocente de nuestros seres queridos”, firmado por “Hijos, familiares y amigos de Aldo Chiquito Perrini”, uno de los casos que el fallo de la SCJ dejó sin sentencia (verhttp://ladiaria.com.uy/ACKr). Unas cuadras más adelante, a la altura de la Plaza de los Treinta y Tres, otro enorme cartel daba cuenta del cambio de ánimo que provocaron los fallos de la SCJ: “¿Hasta cuándo marcharemos en silencio?”, era la pregunta. A la hora de arrancar se podía apreciar una concurrencia importante, que desafiaba al frío y a un cielo nublado y amenazante. Había dirigentes del Frente Amplio (FA) como el diputado Felipe Michelini, Daniel Martínez, el embajador itinerante Julio Baráibar, el ex ministro de Salud Pública Jorge Venegas, la ex ministra de Desarrollo Social Marina Arismendi, el ex vicecanciller socialista Roberto Conde, el ex director del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay Víctor Giorgi, el integrante de la Institución Nacional de Derechos Humanos Juan Faroppa. También, el ex embajador argentino en Uruguay Hernán Patiño Mayer y los militantes Jorge Marenales y Jorge Zabalza, entre otros.
Cuando comenzó la marcha, alguien gritó que el responsable de que no hubiera justicia era el FA, lo que motivó que un integrante de la organización le pidiera que se retirara. El hombre retrucó diciendo: “No me metas nada que la calle es libre”. Un par de cuadras después, a la altura de la Facultad de Derecho, se escucharon gritos contra Tabaré Vázquez, José Mujica y otros dirigentes del FA. El que los profería era un hombre que simulaba hablar desde un público, y que molestó a los manifestantes porque estaba rompiendo la consigna de marcha en silencio. Entonces, el hombre dijo su última frase: “Hola, ¿Jefatura? Acá hay un grave caso de droga y tortas fritas”. Luego, colgó el tubo y se retiró.
Al llegar a la altura de la explanada municipal, en la pantalla de la fachada del edificio de la Dirección Nacional de Impresiones y Publicaciones Oficiales se emitía un spot alusivo a la marcha, que decía “Escuchalos”, mostraba algo escrito en lenguaje de señas y remataba con un gran “Están”, en letras blancas sobre fondo negro.
Como todos los años, al llegar la cabecera de la marcha a las inmediaciones de la Plaza Libertad, se enunciaron los nombres de los detenidos desaparecidos, y ante cada uno de ellos, los concurrentes gritaron “presente”. Al llegar a la plaza, se entonó el Himno Nacional, y a la altura de las últimas estrofas comenzó a caer una suave e imperceptible llovizna. Parecía que todo terminaba ahí, pero no fue así. Integrantes de algunas organizaciones, entre ellas Plenaria Memoria y Justicia, hicieron un caceroleo en la sede de la SCJ. Los manifestantes sólo llegaron hasta una valla que no permitía acceder a la puerta del edificio.
Dos manifestantes se paseaban por la plaza: una mujer disfrazada de Justicia, con los ojos tapados con un trapo que decía “Frente Amplio”y la boca con un bozal que decía PITCNT; otro, disfrazado de coracero y portando un escudo que decía “SCJ”, llevaba atada a la primera. Otros se quejaban, indignados, porque un policía que estaba del otro lado de la valla se reía. Los demás golpeaban cacerolas, cucharones, latas de conserva vacías, canillas, al tiempo que entonaban consignas como “no hubo errores, no hubo excesos; son todos asesinos los milicos del proceso” y “se va a acabar, se va a acabar la impunidad en Uruguay”.
Con el correr de los minutos, la protesta en las inmediaciones de la sede de la SCJ se fue disipando. En la plaza quedaba mucha gente que no se había sumado al caceroleo. El senador Rafael Michelini declaraba a la prensa que confía en que la Justicia determine “quiénes son los responsables y actúe con las garantías del caso”, y que mientras haya un caso impune “el Estado estará en deuda, por eso hay que seguir”. Óscar Urtazún, integrante de Familiares, declaraba que el ministro de Defensa Nacional, Eleuterio Fernández Huidobro “lo único que ha hecho es entorpecer las investigaciones y jugarse siempre por la inocencia de los asesinos”. Valentín Enseñat, de Hijos, afirmaba: “Algo que nos anima y nos alienta es ver cuáles han sido las consecuencias de eso, y ver que los fiscales y los jueces, a pesar de estas resoluciones, han tomado decisiones de acuerdo a lo planteado por el derecho internacional”. La llovizna seguía cayendo, no se notaba pero seguía, y de puro perseverante, mojaba.
Diego Recoba










viernes, 17 de mayo de 2013

Murió Jorge Rafael Videla


Murió Jorge Rafael Videla

Viernes 17 de mayo de 2013 | 11:13

Murió Jorge Rafael Videla, símbolo de la dictadura militar

El ex dictador falleció esta madrugada, a los 87 años; se había descompensado y estaba internado; permanecía detenido en el penal de Marcos Paz por graves violaciones a los derechos humanos
El ex jefe de la última dictadura militar Jorge Rafael Videla, de 87 años, que estaba detenido por graves violaciones a los derechos humanos, falleció esta madrugada cerca de las 6.30, tras una descompensación de salud, según confirmó la secretaría de Derechos Humanos de la Nación.
Videla permanecía en el pabellón de condenados por delitos de lesa humanidad en el Penal de Marcos Paz, tras la sentencia que recibió el 5 de julio de 2012, cuando se lo sentenció a 50 años de prisión luego de que el tribunal que lo juzgó lo encontrara culpable por el delito de secuestro y sustracción de identidad a menores de edad.
El martes último, Videla se había negado a declarar ante el Tribunal Oral Federal 1 en el marco del juicio por el Plan Cóndor.
La unidad sanitaria del pabellón donde se encontraba alojado determinó que estaba en condiciones de declarar ante el tribunal. Ante las preguntas de la fiscalía, Videla se negó a declarar. Se autodeclaró como un "preso político" y aseguró haber sufrido una "crisis de memoria".
Ante el deceso de Videla, el secretario de Derechos Humanos, Martín Fresneda, apuntó en radio Nacional: "Es un orgullo haber logrado una Argentina con Justicia antes de que se fuera Videla a otro lugar. Desde el Estado argentino no celebramos la muerte de nadie, pero si consagramos haber conseguido Justicia".

jueves, 16 de mayo de 2013

El coronel ( r) Carlos Calcagno, falleció, está muerto y remuerto.

Falleció Calcagno

El coronel ( r) Carlos Calcagno, falleció en las últimas horas en su domicilio de la localidad de Tala, departamento de Canelones.
Sus restos serán velados en esta jornada en Forestier Pose, entre las 8 y las 16 horas y luego serán trasladados al Cementerio del Norte donde serán inhumados en el Panteón del Ejército. Calcagno había sido procesado con prisión en 2010 por su presunta responsabilidad en la desaparición de los uruguayos Gustavo Inzaurralde y Nelson Santana, ambos militantes del PVP. Estuvo recluido en la Unidad Penitenciaria número 8 de Domingo Arena, pero ante el agravamiento de su salud, la jueza Mariana Mota dispuso la prisión domiciliaria.
La Justicia paraguaya había solicitado su extradición. Calcagno es el primero de los militares presos por violaciones a los derechos humanos que fallece en prisión. Nació el 2 de mayo de 1941 e ingresó al Ejército el 20 de enero de 1955, en el arma de Infantería. En 1969 tenía el grado de capitán en el Batallón de Infantería N” 1, donde, a partir de 1972, pasó a integrar el servicio de Inteligencia del “S 2″. El 20 de marzo de 1980, asume como segundo jefe del Batallón de Infantería Nº 1, donde permanece hasta el 5 de febrero de 1982. Asciende al grado de teniente coronel y pasa a cumplir funciones en la Escuela de Inteligencia del Ejército. Llegó a coronel en 1990 y pasó a retiro el 2 de mayo de 1996.
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 editorial Martha Passegi 

La prensa del día de hoy (jueves 16 de mayo del año 2013), nos anuncia que murió el coronel Carlos Calcagno.
y que además murió en su casa en la localidad de Tala, departamento de Canelones.
Martha Passeggi editorial.

Esta noticia me levó a recordar a mis compañeras muertas en prisión Sin ninguna asistencia médica y  alejadas de sus seres queridos.
también me recordó  mis 19 ños,  cuando fui detenida por esta bestia que comandaba junto a otros militares del proceso,  ese 
 batallón de infantería siendo  capitán del s2 (Servicio de inteligencia) en ese entonces.

El batallón florida fue quien lideró la lucha antisubversiva en sus comienzos.
 a ese cuartel nos llevaban,  los que veníamos luchando contra ese golpe de estado,
  Secuestrados, encapuchados y golpeados por toda la  tropa liderada  por él y sus secuaces era parte del “recibimiento” en los primeros minutos.
Luego sobrevendría la tortura brutal,  en que el capitán Calcagno participaba junto a otros oficiales y tropa.
ALLÍ, en la sala de martirio se regodeaba de los gritos de dolor por la picana y submarino aplicada todas/os nosotros,  jóvenes a los cuales llamaba:   enemigos de la patria.
En esa misma sala asesinó a Walter Arteche y al argentino Gustavo Alter.
el lugar de los calabozos estaba repleto de jóvenes, hombres y mujeres de entre 18 y 25 años en su mayoría.
Cuerpos sangrantes, amoratados por los golpes de karate,  pìcana, patadas, y submarino.
estando en el calabozo. Me recuerdo cuando pedí ir al baño,
 allí había colgado de un alambre  un pedazo de espejo chico.
La imagen que se representaba en él me sorprendió pero era yo, sin duda.
Tenía en aquel entonces 19 añ0s y una cabellera muy larga. La imagen me devolvía un aspecto deplorable, pelos revueltos y sucios por las torturas.
Tomé entre mis manos el pequeño espejo y fui recorriendo mi cuerpo,  un mapa de colores morados y amarillentos por los derrames de los golpes, que con saña intentaron sacarme información.
en ese lugar Carlos Calcagno hoy muerto y remuerto, fue un criminal.  los años que le siguieron al proceso viajó al país vecino a secuestrar y desaparecer a otros luchadores mis compañeros/as que aún seguimos buscando.
hoy muere según la información,  en su casa con los suyos.

sin embargo mis  compañeras que murieron en prisión sin sus familias a su lado y sin piedad fueron: Raquel Culnev, ana María gonzález Pierri, Norma Cedrés, Hila Delacroix, Clarisa Bonilla, y Gladys Yánez.
Los años de PRISIÓN de Carlos Calcagno en Domingo Arena, solo fue el comienzo de un largo camino que recorreremos hasta que queden sepultados en la historia de este país;  como los criminales más cobardes que nacieron en suelo uruguayo.
Por Verdad y justicia! 


   






  

sábado, 11 de mayo de 2013

Más de 40 organizaciones sociales adhirieron a la marcha


Caos en el tránsito

Miles de ambientalistas marchan en Montevideo en defensa de “la tierra, el agua y los bienes naturales”

Decenas de banderas uruguayas y cientos de carteles que decían "no" a la forestación, minería de gran porte, entre otras causas, se entremezclaron con caballos y algunos vehículos que se interponían en el recorrido.

Viernes 10 de mayo de 2013 | 21:57 La República uy
Más de 40 organizaciones sociales adhirieron a la marcha
Fue así que en algunos tramos se generaron disputas y riñas entre los activistas y peatones o automovilistas que se increparon mutuamente, en medio del caos de vehículos producido por la ausencia de la mayoría de inspectores de tránsito que realizaban una huelga.
“Vemos con preocupación y con indignación que las empresas multinacionales de la forestación y la fabricación de pastas de celulosa, los que promueven los cultivos transgénicos y los que negocian los agrotóxicos” entre otros agentes “nos están dejando la tierra devastada, envenenada y extranjerizada”, rezó parte de la proclama leída por el ambientalista Sebastián Rios, en un estrado colocado frente a la sede del gobierno.
Detrás de la marcha hay más de 40 organizaciones sociales y de vecinos que formaron una asamblea permanente que aboga por el cuidado de los recursos naturales en un país agroexportador, que en la última década vio transformado su campo por la explosión de las plantaciones de soja.

La soja transgénica en el banquillo

Uno de los reclamos de los ambientalistas es la utilización de soja transgénica, que se transformó junto a la carne vacuna -histórico motor de la economía uruguaya- en los productos que lideran las exportaciones.
Otro de los reclamos se centra en la inminente instalación en el país de “mega proyectos devastadores como la mega minería a cielo abierto, que amenaza a todos los departamentos”, agregó Ríos.
En abril, la Cámara de Diputados aprobó un proyecto que regula la minería de gran porte en el país, es decir en proyectos que exploten minerales metálicos y que ocupen una superficie superior a las 400 hectáreas o que despeguen una inversión superior a los 113 millones de dólares.
Ahora resta que el Senado vote el proyecto para completar su aprobación. La formulación de la misma surgió ante la llegada de la minera Aratirí -filial local del grupo indio Zamin Ferrous- que pretende la extracción de hierro.
De concretarse, la explotación de hierro a cielo abierto abarcaría cinco departamentos del centro-oeste del país, sobre una zona de 14.000 hectáreas y sería la inversión extranjera más grande en la historia del Uruguay.

viernes, 10 de mayo de 2013

4ªMARCHA POR LA TIERRA Y LOS RECURSOS NATURALES.

MAS DE 40 ORGANIZACIONES DE TODO EL PAÍS PARTICIPAN DE ESTA MARCHA.










20 de Mayo MARCHA DEL SILENCIO


Sentencian a general uruguayo a 28 años de cárcel


ElNuevoHerald.com

América Latina

Viernes, 05.10.13

Sentencian a general uruguayo a 28 años de cárcel
El general Miguel Dalmao ingresa a un juzgado de Montevideo, Uruguay, en una foto del 4 de noviembre del año 2010. 
MArTHA HELENA PASSEGGI / EFE

JORGE FIGUEROA

EFE

 La condena en Uruguay al primer militar en activo por crímenes de la dictadura (1973-1985) fue considerada hoy una “victoria” por parte de los defensores de los derechos humanos y ex presos políticos del país, mientras las autoridades guardaron silencio sobre el inédito caso.
“Me parece muy bien que la Justicia actúe y que se juzguen las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura, porque son delitos de lesa humanidad”, afirmó a Efe, Baldemar Taroco, vicepresidente de la Asociación de Ex presos Políticos de Uruguay Crysol.
El general Miguel Dalmao, de 61 años y encarcelado desde 2010 para ser procesado, fue encontrado responsable del homicidio de una militante comunista, Nibia Sabalsagaray, en una unidad militar en 1974, y condenado a 28 años de prisión, informó el miércoles la Suprema Corte de Justicia.
La sentencia “es una victoria” contra “el terrorismo de Estado”, agregó Taroco, para el que si ese tipo de delitos no se juzgan “se corre el riego de que se repitan”.
Es un “paso corto” pero “al frente” en la “lucha contra la impunidad”, agregó el militante, aunque señaló que la Ley de Caducidad, que impedía juzgar los crímenes cometidos por militares durante la dictadura, “sigue siendo una muralla” contra más de un centenar de denuncias de “asesinatos, desapariciones y violaciones”.
Por su parte, las autoridades del Círculo Militar, que agrupa a militares retirados y en actividad, prefirieron mantener silencio sobre el caso, al igual que el Ministerio de Defensa, que desde que se conoció el fallo no se ha pronunciado sobre el asunto.
En 2012 el ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, puso en duda la participación del general en la muerte Sabalsagaray al afirmar que el militar “se comió un garrón (fue inculpado sin razón)” en este caso.
Además, poco después de que fuera arrestado, el presidente José Mujica fue a visitar al general, que está internado desde tiempo atrás en el Hospital Militar aquejado de una grave afección cardiaca.
Mujica, de 77 años, fue a ver a Dalmao después de que este sufriera un ataque al corazón, lo que despertó la molestia de los defensores de derechos humanos.
El mandatario y Fernández Huidobro son dos ex guerrilleros tupamaros que pasaron varios años detenidos en cuarteles y en duras condiciones, sobre todo durante la dictadura, y sometidos a tortura.
Cuando asumió el poder en 2010, Mujica anunció su deseo de dar vuelta a la página de lo sucedido en aquella época para pensar en las nuevas generaciones uruguayas.
La investigación de la muerte de Sabalsagaray fue posible después de que la Suprema Corte de Justicia declarara en octubre de 2009 inconstitucional la Ley de Caducidad, que impedía juzgar los crímenes cometidos por uniformados durante la dictadura, para este caso concreto, una decisión que fue impugnada sin éxito por la defensa del acusado.
Miguel Langón, abogado del general, afirmó hoy a Efe que esperaba la “absolución” de Dalmao e informó que ya presentó la apelación al fallo.

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jueves, 9 de mayo de 2013

Nibia Sabalsagaray

Uno solo que recuerde

habrá Justicia.


Prensa La República Uruguay


El general (r ) Miguel Dalmao fue condenado a 28 años de cárcel como autor responsable del homicidio muy especialmente agravado de la joven comunista Nibia Sabalsagaray en 1974.
Si bien la militante comunista había aparecido ahorcada en su celda, la Justicia concluyó que murió producto de los apremios físicos sufridos durante su detención, de los cuales responsabilizó a Dalmao.
En la sentencia, la jueza penal Dolores Sánchez afirma que Dalmao “es el autor del Homicidio de Nibia Salsabagaray” provocado como consecuencia de lo que se ha denominado “submarino seco”. El hecho ocurrió el 29 de junio de 1974 mientras la joven estaba detenida en el Batallón de Transmisiones N º1 en el Barrio Peñarol. Dalmao, quien se encuentra internado en el Hospital Militar, había sido procesado con prisión en noviembre de 2010 por la presunta comisión de un delito de homicidio muy especialmente agravado, lo que dio inicio al juicio. En aquel momento, se desempeñaba como jefe de la División IV del Ejército, cargo al que debió renunciar permaneciendo desde entonces en prisión en la Guardia de Coraceros.
Pese a su situación procesal, el militar se mantuvo en actividad hasta febrero de este año, cuando pasó a situación de retiro. Dalmao es el segundo militar de alta jerarquía –el otro es el teniente general Gregorio Álvarez – en ser condenado por la Justicia por violaciones a los derechos humanos. Junto con el general Dalmao fue enjuiciado el coronel retirado José Chialanza, quien se desempeñaba como jefe de esa unidad, mientras que Dalmao, con el grado de alférez, era el responsable interino de Inteligencia. La defensa de los militares apeló ayer la sentencia al sostener que no está probado el homicidio y que no se puede descartar que Sabalsagaray se haya suicidado.
En la sentencia, la jueza sostiene que “está probado que Dalmao perteneció al Organismo Coordinador de las Operaciones Antisubversivas (OCOA), dependiendo del Ministerio de Defensa y conjuntamente con otras dependencias represivas ejecutoras del terrorismo de Estado vulneraron derechos inherentes a la persona humana, utilizando para ello métodos degradantes”. Agregó que “sin perjuicio de que tenía el grado de alférez, era el segundo de la Oficina S-2, y al momento de los hechos, se encontraba a cargo de dicha oficina pues el titular Segnini estaba sancionado por haber lesionado accidentalmente a un subalterno, en ocasión de una exhibición de armas incautadas”. Según luce de las declaraciones testimoniales y de los encausados, en aquellos tiempos la OCOA realizaba una operación de inteligencia, con la finalidad de desarticular una supuesta toma de una unidad militar (al estilo del asalto al cuartel de Moncada en Cuba).
Tal operación incluía actividades de inteligencia, detenciones e interrogatorios. “Dentro de esta operación, en la noche ( primeras horas del 29 de junio) de forma totalmente ilegal, personal militar comandado por la OCOA, vestidos de civil, ingresaron al domicilio de Sabalsagaray y se la llevaron sin informar a nadie de los que allí estaban la causa ni dónde sería llevada”. “Las funciones del oficial S-2 era la coordinación con la OCOA de la realización de las operaciones antisubversivas, detenciones, interrogatorios”. “Cuando llegaban detenidos a la Unidad , se les daba cuenta al oficial S-2”. El fatídico día, Dalmao , oficial S-2, “se encontraba en el Batallón e ingresada la detenida fue avisado por A. quien le entregó las pertenencias de la mujer y le indicó dónde estaba alojada, y le preguntó: ¿Sabe lo que tiene que hacer? Sugestivo.
Según sus dichos, primero se dedicó a hacer otras tareas asignadas y recién próximo al mediodía, cuando iba a “hablar” con ella, es que la encuentra muerta. Aun cuando luego dice que solo iba a tomarle registros fotográficos y dactilares, no dijo si eso lo hacía en una oficina o en la celda, en todo caso necesitaba ingresar y sin embargo dice no haber llevado la llave. Las llaves del calabozo las tenía el oficial encargado de los detenidos, y otras en la oficina de informaciones”. El propio Dalmao dice que solo podrían haber ingresado a la celda A. R. o él y enfatiza : “Estoy seguro que A. no entró y R., menos”. “Sabalsagaray – de 24 años y profesora de Literatura – estaba en una celda de disciplina, solo tres podían entrar , y según Dalmao los otros dos seguro que no lo hicieron, él era el encargado de interrogarla; por ser el S-2 en los interrogatorios aplicaba torturas con la finalidad de obtener información, el mismo se coloca en el lugar, solo que en el más favorable: no había ingresado. Tenía que hablar con ella pero no llevaba llaves, ilógico. Nadie ingresó a la celda de Sabalsagaray, según sus propios dichos, ergo, él fue quien entró, tenía motivo, ocasión y acceso libre , y él fue quien le dio muerte en el transcurso de un interrogatorio que como era de estilo se hacía bajo tortura. Él es el autor del Homicidio de Nibia Salsabagaray”, concluyó la jueza.
Ocultar la verdad
Sobre las actuaciones de la Justicia Militar de la época (el expediente que luce acordonado ficha P-221/87 del juzgado Penal de 5º turno, proveniente del juzgado Militar de Instrucción de 4º turno : causa 107-B) la jueza sostiene que “no podemos soslayar la franca pobreza investigativa, que no reconoce otro motivo que el interés de las autoridades de la época de no dejar al descubierto la verdad de lo acontecido”.
“Submarino seco”
En la época que ocurrió el homicidio, “Dalmao revestía como alférez y era el segundo en la Oficina del OCOA en el Batallón, por lo cual fue encargado interinamente de la misma. Por lo cual entre sus funciones estaba la de interrogar a los detenidos. Y así fue que procedió a interrogar a Sabalsagaray, que como hemos referido se hacía de forma invariable mediante tortura y finalizó provocándole la muerte, como consecuencia de lo que se ha denominado “submarino seco”. En la sentencia, la jueza concluye que Dalmao es el autor del homicidio y explica el motivo. “A tal conclusión se ha llegado tras un análisis lógico de la prueba producida en autos. Más allá de los límites impuestos por los propios protagonistas, que incluyeron la puesta en escena de un suicidio, contaron con todo un andamiaje que colaboró con ello, un juez sumariante que no investigó, un juez militar que tampoco lo hizo, un médico forense que omitió detalles de importancia en su autopsia, y que avaló la hipótesis del ahorcamiento, se suma al silencio legítimo de los encausados en autos y de la mayoría de los militares que aquí declararon”.