lunes, 16 de julio de 2012

el periodista Luiz Claudio Cunha de la revista Veja


La denuncia del secuestro

“Yo exijo que me lleven a Porto Alegre porque entendía que era la única manera de salvarnos. En Brasil había otro contexto político. Los militares uruguayos estaban acostumbrados a trabajar en la lógica de impunidad argentina. Pensaban que ambas dictaduras eran lo mismo”, continúa relatando Lilián.
Celiberti y Rodríguez habían hecho múltiples contactos en Brasil. Se habían entrevistado con periodistas, con abogados y sindicalistas como el luego alcalde Olivio Durtra, que entonces era principal dirigente bancario. También habían acordado mecanismos de seguridad por si algo les pasaba.
“Me vuelven a llevar a Brasil esa misma tarde del 13 de noviembre. Me meten en la Jefatura de Policía, donde estoy esa noche. El día 14, con Ferro a cargo, quedamos en el apartamento de la calle Botafogo donde instala una ratonera. El sábado 11 yo había hecho un contacto con un compañero del PVP que se iba a ver con Hugo Cores en San Pablo, al que le conté que me había entrevistado con el periodista Luiz Claudio Cunha de la revista Veja, quien me había dicho que había movimientos del ejército uruguayo en la frontera el periodista. En esos días habían detenido compañeros en Uruguay. Yo tenía que ir a Rivera, pero suspendí el viaje. Quedé en que todos los días hasta el viernes, cuando efectivamente estaba prevista una reunión, iba a llamar a un número de teléfono a una cabina en San Pablo. Como no lo hice, estaba claro que algo nos había pasado”, cuenta.
Aquel jueves al apartamento donde estaba instalada la ratonera llega un telegrama desde París que decía “Beca otorgada. Llamar urgente”. Ferro le ordena a Celiberti realizar la llamada, pero ella al principio se niega. Finalmente la llevan a la Jefatura de Policía gaúcha y desde el despacho del propio jefe se comunica con París.
“Lo que trasmití, en realidad, fue un mensaje cifrado pidiendo que a las 5 de la tarde del viernes mandaran a la prensa al apartamento. Desde entonces se generó mucha tensión. Ferro estaba permanentemente conmigo y me interrogaba todo el día. Llegó a irse a dormir a la cama en mi dormitorio. Decía ser experto en PVP y conocía muchísimo. Es más, tenía unos biblioratos con fotos y expedientes que me mostraban e incluso me enteré de cosas que no sabía”. Cuenta.
El vie
rnes 17 de noviembre, a las 5 de la tarde, efectivamente llegó gente al apartamento de la calle Botafogo. Le hicieron abrir y cuando entran dos personas, encierran a Celiberti en un cuarto y los detienen… Pero eran el periodista Luiz Claudio de Veja y el fotógrafo de Placard, Juan Scalco. Los tuvieron que soltar y el secuestro fue denunciado, generándose un escándalo internacional.