jueves, 1 de diciembre de 2011

Difundirlo es sembrar Memoria.


Restos hallados en Batallón 14 son del maestro Julio Castro.

Julio Castro nació en 1908, hijo de un productor rural se educa, al igual que sus diez hermanos, en la Escuela Rural Nº 9 de Florida.

Castro fue miembro de la Asociación de la Prensa del Uruguay, además de ejercer activamente en varias organizaciones gremiales de educadores: la Unión Nacional del Magisterio, la Federación de Asociaciones Magisteriales del Uruguay (FAMU), la Confederación Americana del Magisterio (CAM), la Federación Uruguaya del Magisterio (FUM), y la Unión del Magisterio de Montevideo.

--------------------------------o---------------------------------

Año 1977. Cuadernos de Marcha tercera época.

Carta enviada a Carlos Quijano que residía exiliado en México, sobre la desaparición del maestro Julio Castro.

Estimado Dr. Quijano.

Montevideo 12 de agosto de 1977.

-“Voy a atenderme a los datos, comprobados y averiguados en torno a la desaparición

de Julio Castro.

Julio y su mujer regresaron de Santa Lucía del Este, donde habían pasado su fin de semana,

la noche del domingo 31 de julio. Encontraron, arrojado debajo de la puerta, un billetito de un amigo, por el cual se les comunicaba que el Dr. Eugenio Petit Muñoz había fallecido y se le daría sepultura a las 11 horas de la mañana del lunes 1 de agosto, en el Cementerio del Buceo.

El informante, cuya identidad me consta agregaba que la policía había prohibido la publicación de avisos fúnebres, en previsión de que el entierro del Dr. Petit Muñoz, tan conocido y estimado, se utilizara como pretexto para una demostración pública en contra de la dictadura.

Julio salió, pues esa mañana del lunes con destino a asistir al entierro.

Y desapareció sin haber llegado a él. O sea, que la desaparición ocurrió entre las 9 y las 11 de la mañana del lunes 1 de agosto. Julio le había dicho a Zaira que daría un par de vueltas antes del sepelio. La primera de esas vueltas pudo establecerse sin la menor duda. Consistió en la visita a casa de un amigo, en la zona de Villa Dolores, y en su transcurso no ocurrió nada digno de mención.

Al terminar la visita ese amigo, de iniciales E. Q., acompañó a Julio hasta que éste tomó el volante de su camioneta rural Indio y se puso en marcha, sin que nadie lo interceptara.

Este amigo, con quien hablé personalmente y que se ha movido en pos de la pista de Julio, con una devoción indudable, cree saber hacia dónde iba Julio, pero no puede afirmarlo.

Habría ido a casa de otro amigo suyo, en Pagola y 26 de Marzo y al salir de allí, ya para dirigirse hacia el Buceo, habría sido abordado por dos funcionarios de la represión, aparentemente Fusileros de la Marina quienes lo flanquearon y lo hicieron conducir, con rumbo desconocido. Esto es lo que se sabe”………………….”/

Continúa esta misiva….

………………………………………………………………………………………………………..

Al pie de la carta terminaba diciendo:

Cuando sepa algo más, se lo haré llegar sin demora. Con un abrazo

C.M.M.

-------------------------------------------o----------------------------------

Difundirlo es sembrar Memoria.

Año 2011. Jueves 1 de diciembre.

“Estimado Sr. Quijano”.

Me tomo el atrevimiento (aunque usted no esté entre nosotros), de trazar algunas líneas ya estando en otro siglo.

Han pasado más de tres décadas de su correspondencia recibida en México, acerca de las noticias del maestro Julio Castro desaparecido él, en el año 1977, como le anunciaban.

Luego de terminada la dictadura se fue comprobando paulatinamente que las incertidumbres

de ese momento fueron horriblemente comprobadas como pérdidas irreparables.

Todos los esfuerzos de denuncias, habeas corpus, y diligencias fueron en vano, para poder salvar muchas vidas, entre ellas la del maestro Julio Castro.

Quiero en estas breves líneas anunciarle que hemos encontrado los restos del maestro, en

un predio militar: Batallón Toledo.

Allí fuimos convocados para ver, comprobar, sin saber en ese momento de quien se trataba.

Le quiero explicar; aunque sé que no recibiré su impresión o respuesta.

Pero seguramente entenderá que la pluma, que usted como él maestro dejó para los que intentamos decir algo, tiene su eco. Y elegí de esta forma contarle cual ha sido el final de esta historia tan triste y que nos embarga de profundo dolor.

En una fosa yacía el maestro, en un lugar oculto, con sus ropas apenas visibles. Usted como muchos sabe que el maestro estaba muy delicado de salud, y que ya había anunciado que de ser detenido diría de su fragilidad corporal, ante cualquier maltrato. Y sabe que?… los agentes del estado lo torturaron salvajemente, sus restos lo evidencian.

Lo mantuvieron oculto durante todas estas décadas, a pesar de las demandas de los familiares y del pueblo, que se manifiesta todos los 20 de mayo.

Pero quiero contarle, esto… Se excavó en el lugar preciso, según dicen por la información de alguien que desconocemos. Pero tanto usted como nosotros sabemos que muchos de los datos están y que se dan según el momento político.

En fin, seguramente se sienta sorprendido por esto que le digo, pero la vuelta a la democracia trajo como caballo de Troya la impunidad, mi estimado.

Le agrego que el maestro “regresó” con una respuesta irreverente hacia sus perpetradores asomó, su gran zapato.

Se me ocurrió mientras registraba esa escena con mi cámara de fotos, que de alguna manera pateaba la impunidad desde su espacio ausente, que es el suyo también desde 1984.

Estimado solo estas breves líneas, para anunciarle la bienvenida del maestro. Regresó del mundo de los muertos a “contar” y desde este otro lado de los vivos lo devolveremos a la tierra ya con su nombre, su lugar, sus afectos, su historia.

Me despido con afecto y admiración de usted y de su amigo julio.

Hasta siempre Martha Passeggi reportera-gráfica.

PD: Ojalá, y es mi deseo que los colegas le den como se merece la bienvenida junto al pueblo.

---------------------------------------------------o------------------------

Por Verdad y Justicia.