miércoles, 27 de octubre de 2010

Apelación a la ética.


Ojos que miran.
Apelación a la ética.

Nos preguntamos los miles de ciudadanos que somos miles, de entre toda una enorme multitud de un millón de voluntades que dijimos Sí en octubre pasado.
¿Será que el ser parlamentario ha entrado, a un estado de desidia y abulia sobre los derechos que mandata la Justicia y su par la Constitución?
¿Será que las conciencias, de esos políticos, se encaminaron por el laberinto de la inmoralidad; y que ya no saben discernir entre la felonía y la ética?
¿Será que se piensa en que se pueden borrar los crímenes aberrantes y sus secuelas y sus interrogantes como que acá no pasó nada: como borrón y cuenta nueva?
¿Será que nos siguen queriendo convencer de que la larga noche de crímenes deberían quedar sin respuestas? ¿Y de no saber que bajo la tierra aún siguen aguardando los jóvenes que lucharon contra el golpe, que ensombreció nuestra historia y nuestros sueños de una sociedad más justa?
¿Será que se olvidaron de los ojos que brillaban con alegría y confianza en que todos nos cuidábamos entre todos; pasara lo que pasara? ¿Y ahora desde el presente se nos exige solo pensar en el futuro sin mirar nuestro pasado? ¿Acaso nos están pidiendo que abandonemos sus huesos para siempre? ¿El derecho de la verdad para siempre? ¿El derecho de exigir justicia para siempre?
No señores. Ni olvidaremos, ni abandonaremos la firme voluntad de la búsqueda de Verdad y Justicia.
Nuestra moral se mantiene a pesar de los escollos del camino impuestos desde el poder que decide abandonar a sus muertos. Y con ellos la historia Y con ellos el futuro incierto.
Porque entonces, ¿cual es el legado que dejamos? ¿La mentira y el miedo?
No seremos cómplices señores de tal delito, de tal desidia.
Aunque volvamos a perder nuevamente esta “batalla” de lograr la compresión y el compromiso de algunos de los que nos gobiernan y dirigen los destinos de nuestro país.
Seguiremos sembrando Memoria y cosechando justicia.
Aunque nos aguarde a la vuelta de cada esquina la impunidad.
De los que cometieron los crímenes; ya sabemos que se regodean en el odio y la venganza. Ya lo han dicho infinidad de veces, solo les queda esperar el momento oportuno para golpear nuevamente.
La última pregunta que resta por hacer es: ¿quienes volverán a buscar a sus hijos, a sus madres o padres, a sus abuelos; en un futuro no tan lejano?
¿Quien? ¿Quiénes?

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