sábado, 1 de diciembre de 2012

Un futuro sin FFAA . Jorge Zabalza


Mesa Redonda y debate:
Un futuro sin FFAA 
en el marco del "Dia del Futuro"(La Diaria)

¿Para qué sirven las FFAA? ¿Conjuntas o separadas?

Con: Rafael Bayce, Julian González Guyer, Raúl Zibechi, Jorge Zabalza, Edgardo Oyenard (por la Secretaría de DDHH y asuntos sociales del Pit-Cnt), Diego Fau, Plenaria Memoria y Justicia, Serpaj, Fernando Moyano
Conceptos expuestos por Jorge Zabalza en la Mesa sobre “Un futuro sin Fuerzas Armadas”, realizada en FUCVAM en el día de la fecha

Ya no hay locos en Uruguay 
 En el gallinero del Batallón de Infantería No. 6 en San José, cumplí mis treinta primeros añitos el 30 de noviembre de 1973. Al guardia lo apostaban en una precaria garita, montada encima del techo de tejido de alambre del calabozo. Quedaba yo, pues, privado de toda privacidad. Algunos guardias se atrevían a transgredir la disciplina y oían la mala música del programa “Aquí está su disco” de CX20 Montecarlo. El atrevimiento y la cercanía de los guardias me permitían “pescar” alguna noticia de valor en los “flashes” informativos que pasaban cada quince minutos. Por cierto,un inestimable privilegio. Esa mañana me hicieron el regalo de cumpleaños de enterarme que Luis Alberto Iglesias Pacheco, requerido por las fuerzas conjuntas, había sido detenido en Suecia por pasar dólares falsos. ¡El “Loco” Iglesias estaba vivo y libre! ¡alegría y esperanza!. Tal vez, tal vez, tal vez....Meses más tarde logré trasladar clandestinamente la noticia a Raúl Sendic y a Julio Marenales, los otros dos rehenes de mi “tríada”. El dato no quería decir nada en concreto pero, por supuesto, durante largos años fue alimentó salvavidas que ayudaron a combatir la deseperanza y la locura. .

Alberto nació en el Cerro, vendió diarios de niño y se crió entre obreros de los frigoríficos. Aún adolescente se acercó a las tertulias de Viacaba y Japón, la esquina en que tejían revoluciones el Flaco Belletti, el Pocho Hornos, el Pocho Peña, Ruben Sassano, el Ruso Setelich, los dos Mechoso y a veces, ¿porqué nó?, hasta se enredaba el hoy presidente de la república, en ese entonces totalmente descreído de la democracia burguesa y sus trampas demagógicas. El “canillita” Iglesias atravesó la historia de la ocupación militar del Cerro, vivió las barricadas obreras y la “estaqueada” en el Pantanoso, metió oreja en los campamentos de los “peludos” en el campito Ermida; caminó la marcha del “plato vacío” y se involucró en el plan para arar el club de golf del Swift y en varias otras de las quijotadas salidas de la fértil imaginación de Beletti. Sin darse cuenta, el “Loco” se forjó revolucionario y fue uno de los pilares del primigenio y amorfo movimiento tupamaro, otro de los que nunca escatimaron sacrificios, entrega y coraje por la revolución y el socialismo. Cayó en la toma de Pando y en su celda, con el Milton Mongaburen y José Mujica “descubrieron” el mecanismo que hizo posible la gran fuga. Despúes estuvo en la toma de la ciudad de Soca con Arturo Dubra, el Ñato Huidobro y Jessi Macchi, sellando una de aquellas fraternidades que se sentían eternas. El “Loco” se jugó la ropa tantas veces... Un informe arrancado en la tortura lo describió como sumamente peligroso, pues “siempre anda armado y no se va a entregar”. Con esa sentencia a muerte sobre su cabeza caminó las calles invadidas de milicos en Montevideo, Buenos Aires y Santiago. Es tuvo entre los que, gracias al embajador Harald Edelstam, zafaron de la trampa mortal del Estadio Nacional de Chile, lo recibieron en la Suecia de Olof Palme y allá quedó hasta hoy. No estaba hecho para la lucha pública y legal, no lo tentaron las “glorias” de los ex-guerrilleros y, como muchos otros y anónimos, quedó a la espera de nuevos tableteos de ametralladora que llamaran a crear dos, tres, muchos Vietnam. 
Condenado por la enfermedad más implacable, el “Loco” me llama por teléfono en sus madrugadas de ansiedad . No se queja de la suerte que le tocó, lo angustia la gran pregunta que nos hacemos todos... “ ¿qué mierda les pasó, Tambero, fuimos tan giles?”. No se reconoce a sus viejos ex-hermanos, aquellos de encendidos discursos revolucionarios, murmurados en los locales clandestinos y dichos a garganta batiente en el patio de la cárcel. Como todos los sobrevivientes, como todas las que sobrevivieron, Luis Alberto Iglesias Pacheco es una persona común con proezas poco comunes a cuestas, carga debilidades y errores en la conciencia pero su corazón sigue siendo una fortaleza de convicciones. A los casi setenta años su virtud es no haber olvidado que la humanidad necesita el socialismo y que para conquistarlo hay que hacer una revolución. Mantiene en alto, con orgullo, las banderas recibidas de todos los Héctor María Clavijo Quirque que cayeron en la lucha guerrillera. Esta viñeta sobre el “Loco” también es un reconocimiento y abrazo a ese ejército silencioso de sobrevivientes, que todas las mañanas mastican su bronca y su frustración porque ya no hay locos en el Uruguay.
Fuente:  gentileza de Amarelle