viernes, 19 de julio de 2013

Reivindicar a los que luchan

Reivindicar a los que luchan

Hace 40 años, un día como hoy fueron destituidos 53 trabajadores de la fábrica Textil Campomar, en Juan Lacaze- Colonia, por acatar la huelga general, resuelta en el Congreso Obrero Textil integrante de la (CNT)
18 de julio de 1973, a casi un mes del golpe de estado, llegaron 53 telegramas colacionados al pueblo de Juan Lacaze, algo inusitado para un pueblo de 8000 habitantes en aquella década.
El comunicado rezaba: “despedido por notoria mala conducta” y estaba dirigido a los 53 obreros que fueron cabeza en la resistencia al golpe.
1700 trabajadores laboraban en la fábrica.
Campomar & Soulas, fue una de las textiles más importantes del interior del país, y fue uno de los primeros centros fabriles ocupados que acataron la huelga general decretada por la central obrera (CNT).
Quedó como ejemplo de disciplina sindical, dignidad y lucha sostenida, llevada adelante por mujeres en su mayoría y jóvenes hombres. Ante ese atropello se vieron obligados a buscar refugio en Argentina, porque los integraron a las llamadas “listas negras” o categoría C, no pudiendo obtener trabajos, siendo perseguidos por luchadores.
Jamás cobraron sus despidos, 40 años llevan luchando en soledad.
Hoy quedan muy pocos de aquellos 53 sacrificados obreros, veintitrés han muerto sin el reconocimiento de sus derechos y los pocos que aún viven, siguen realizando gestiones en los distintos gobiernos de turno sin ninguna solución.
Para poder escapar a las detenciones inminentes, casi la mayoría de ellos tuvieron que vender -nos contó Roberto-; la heladera, la cama, los muebles para obtener dinero para los pasajes y sobrevivir.
Hace 4 años atrás se les había realizado un homenaje con entrega de un pergamino y la instalación de una placa recordatoria en la ex fábrica, a los 53 obreros heroicos como se les llama en el pueblo.
Esta mañana con lluvia e intenso frío polar, (como el 18 de julio del año 2009) partimos rumbo nuevamente a Juan Lacaze; un nuevo acto… una nueva esperanza.
Los más entrados en edad llegaron temprano a la junta de la alcaldía donde se realizaría una mesa redonda -que no fue tal- organizada por la intersindical.
Richar Read, y Lazo (integrantes del secretariado del PIT-CNT), fueron invitados por los trabajadores papeleros a la jornada programada para las 11 horas. Además en la mesa participó Karen representando al plenario Intersindical de Juan Lacaze que leyó un documento con fuertes críticas al espectro político en general y el otro orador lo fue Robert, destituido de Campomar.
La fuerte referencia en la oratoria a través de Karen, fue referida a la falta de compromiso y ética por parte de actores y dirigentes de izquierda y sindicales, cuyo discurso no pasó por alto, terminando con un cerrado aplauso de los concurrentes; 80 en total.
En una de sus líneas del documento, dijo: “si aceptamos que por mala conducta se despide a un trabajador y después lo dejamos a la vera del camino, estamos liquidando los sindicatos”
Después no se les puede pedir disciplina, sacrificio y compromiso ni que acaten las medidas. El movimiento sindical tiene una deuda con estos trabajadores.
Como se puede hablar de la heroica huelga general si no hacemos nada por ellos. La ausencia de ideología en alguna gente significa defender el olvido.
La mal llamada ley reparatoria no reparó en nada a estos obreros.
Le siguió en la palabra Robert que por ser el más joven de aquel grupo resistente al golpe, expresó el cansancio y la impotencia de la lucha emprendida durante todos estos años y del desamparo constante. En un gesto que acompañó con lo dicho, extendió su mano a los invitados integrantes de la central, diciendo que “a partir de ahora les pasaba la posta”, para que la central asumiera el compromiso de esta lucha y ambos devolvieron el gesto. Luego le tocó el turno al dirigente de la bebida Richard Read, acostumbrado a grandes oratorias y con su voz cascada fue el que se paró para hablar, con micrófono en mano. Es una vergüenza todo esto que sigue pasando con ustedes, y con otros más también. Habló de los valores que se fueron perdiendo en esta sociedad, las cosas más básicas de convivencia. Lo llamativo de su discurso fue qué, propuso como idea, no a título representativo de la central, sino personal y como dirigente del gremio de la bebida a quien lidera, que “no acostumbraba a golpear puertas primero” sino movilizarse como punto de partida. Que dentro de sus posibilidades si se puede hacer una movida hacia la capital con todos ustedes; “acompañaría y sería un honor para él”.
Luego se remontó hacia el papel de la central obrera y fue allí que lo llevó al presente
una mujer que ronda en sus 83 años y una combativa sindicalista de su gremio textil de aquel entonces, que le salió al cruce al actual dirigente de la bebida increpándolo con esta frase: “¿por qué no hizo nada la central por nosotros?
-yo creo que sí hará.
- seguiremos esperando entonces, dijo con un gesto de incredulidad.
El cierre de la jornada terminó como siempre, esperar tan sólo esperar. El reloj marcaba las 13 horas y la cartelera de fotos de la época, reposaba sobre una pared del lugar.
Martha Passeggi
reportera-gráfica. 2013.