miércoles, 20 de marzo de 2013

Ricardo Perdomo, un luchador.


Bastiones de la vieja guardia tupamara se van…    Marzo 2013.

El pasado domingo 17,  recibimos la triste y  casi increíble noticia de la muerte del compañero Ricardo Perdomo.
Casi siempre nos sorprenden las  muertes  de compañeros, que acunamos en los corazones, a pesar de no haberlos conocido a muchos de ellos totalmente.
Pero las historias de compromisos de nuestra generación nos hermanaron tanto; que no es necesario muchas veces conocer sus rostros.
Sí,  la  transmisión de  luchas, de enterezas,  de coraje nos recrean las vidas de cada uno/a.
Muchísimos años han pasado  de sus primeros pasos;  hacia el compromiso revolucionario   gestado en aquella década de la guerra fría.
Donde un puñado de jóvenes  en las primeras filas marcaron un camino a seguir, entusiastas de los nuevos desafíos que asomaban en la pobre y sojuzgada América Latina. Y qué decir…  de nuestra sociedad inmersa en ese escenario con un historial de avasallamientos y privaciones en ascenso.
Pequeños faros de luz arriesgaron todo,  convencidos de que era la hora de la entrega a cambio solo de una mejor sociedad para los uruguayos. Pero mejor aún…para esa América sometida.
El precio en castigo por tal decisión nos lo harían saber en poco tiempo.
Las fuerzas golpistas nos tenían deparado los peores castigos que un ser humano pueda recibir: la tortura.
Y a otros la muerte prematura.
Ya otros el exilio,  la persecución incluso; fuera de fronteras.
Crímenes políticos sin más vuelta.
Ricardo permaneció preso desde el año 1972 hasta 1985.
Hoy velamos sus restos.
 -Se fue temprano- al decir de muchos compañeros, con 64 años a cuestas su corazón no resistió más.
Secuelas de las torturas afirmamos varios, el promedio de vida cada vez,  baja más.
Pero a  las secuelas de la tortura se le agregó otro aditivo pernicioso, que algunos profesan en estos tiempos progresistas: la retirada ideológica, la bajada de bandera.
El corazón no quiere emprender más retirada…
Se nos fue a otros lugares lejanos para abrir brecha seguramente.
Al pie de su féretro permanecía silenciosa una corona de flores bellas, frescas encargadas desde Suecia,  que en su cinta se leía: Familiares de Ronny Scarcella.
Un gran amigo y compañero de lucha que fue asesinado en –democracia- y que aún su crimen sigue impune.


Hasta siempre Ricardo!