domingo, 29 de julio de 2012

Homenaje a Álvaro Balbi


Difundirlo es sembrar Memoria.

Difundirlo es sembrar Memoria.

En la zona de Lezica, se encuentra la plazoleta en homenaje a Álvaro Balbi.
militancia y organizaciones de DDHH. Para recordarlo.
Para seguir Álvaro fue militante de la juventud comunista del regional 3.
Este joven luchador como tantos otros que lucharon contra el imperialismo y la Libertad, fue asesinado durante el terrorismo de estado en Uruguay.
En el año 1975 fue secuestrado y torturado brutalmente, hasta asesinarlo.
Hoy domingo 29 de julio del año 2012, en las horas templadas y soleadas de este mediodía,  nos congregamos en la plaza que lleva su nombre;  amigos, compañeros de manteniendo vigente su lucha y compromiso.
Por Verdad y Justicia!







Alvaro Balbi: 35 años de un crimen


Alvaro Balbi: 35 años de un crimen

Escrito por: Por Dari Mendiondo Bidart  Edil de Montevideo por el FA
Domingo 15 de agosto de 2010 | 4:00


En una reunión clandestina del Regional 3 del Partido Comunista, en 1975, en la que se encontraban entre otros que recuerdo Raúl Viñas, Raúl Rezzano (secretario), “el canario” Juan Alonso, Javier Tassino, Alicia Carazus, Elena Rolandez, el “petiso” Ribeiro y Alvaro Balbi, el más joven, integraba la UJC del Regional, ocurrió un allanamiento, fue un allanamiento dirigido, no fue casual, ¿hubo seguimiento o fue entregado? posteriormente, a lo largo de varias caídas, la dirección departamental de Montevideo empezó a asociar ciertos arrestos de compañeros con un hombre que había sido conserje en la Casa Central de Sierra y que provenía de la Seccional 20 del Regional 3, muy popular el susodicho, era conocido como el “gallego” Vázquez; de gallego no tenía nada y sí mucho de traidor, pues fue una pieza clave para detectar y entregar militantes. Se pagaba el precio, es bueno decirlo, de lo que Arismendi había catalogado como “las ilusiones demócratas” una fuerza política, tantos años en legalidad, a diferencia de aguerridos partidos como el Portugués, con una vasta experiencia en la labor clandestina, de sus rigurosas reglas imprescindibles para blindarse de mínimos errores, con los cuales siempre especulan y medran las operaciones de inteligencia de las dictaduras. El PC del Uruguay pagó un duro precio (por ser un partido de una larga tradición de funcionamiento en la legalidad, por lo demás proclive también a la infiltración) al pasar al trabajo clandestino, donde la carencia de infraestructura se sintió, y además sus dirigentes éramos muy conocidos; a ello hay que agregar que la línea principal “impedir que se consolide la dictadura”, exigía la presencia de nosotros, los dirigentes, así como movilidad, y participación en reuniones en todas las escalas: Agrupación, Seccional, Regional, Departamental y el propio Comité Central, que es bueno decirlo, siempre funcionó en la ilegalidad, por lo demás los instrumentos de acción de la organización política eran tres: los de masas, particularmente el movimiento sindical y universitario, que exigía presencia, atención y sobre todo orientación; la política de alianzas con sectores tradicionales y el tercero, la propia organización que hay que atender, porque hay que informar, distribuir la “carta”, volantes, pintadas, etc; además hay que seguir funcionando, y eso exigía dinero, vínculo con los afiliados y amigos, y finanzas, además relación con el Centro en el exterior, y todo lo que es la sociedad civil, estudiantes, cooperativas, etc., y también la solidaridad con los presos, sus familias, etc.
Una labor clandestina exige una enorme dedicación en la cual siempre estás expuesto y nunca, nunca, te sentís seguro. El desgaste psíquico es de tal magnitud, es tan grande el peso de la responsabilidad que, cuando caés todo se simplifica, la cuestión es encerrarte en tu propia estructura, necesariamente de hormigón, para entonces ahí preservar lo más preciado de tu existencia, los compañeros, las casas, la organización. Es cuando la vida personal pasa a un segundo plano.
En esa se vio Alvarito, soportando la brutalidad y fiereza de la tortura a mansalva, exigiendo nombres y contactos, y sobre todo lo que los desesperaba: Carta, como se distribuía, quiénes y dónde se imprimía.
El golpe al Regional 3 fue uno de los primeros golpes a la organización en Montevideo, costó una joven vida pletórica, llena de esperanza y frescura. El velorio al cual (pese a todo el operativo montado por la represión, para intimidar y aterrorizar) no me amedrentó y ahí estuve dándole el último adiós, abrazando a Lile, y demostrando que la dirección estaba y que la valiente Carta a Bordaberry de su padre Selmar Balbi no era una sombra en el desierto, era un acto de protesta, de hidalguía, de valentía democrática, de un padre que no se resignaba ante el terror de sentir la muerte de un hijo querido.
Sí, Alvaro sigue entre nosotros, fue y sigue siendo imagen de una actitud ante la tortura, la barbarie y la esquizofrenia fascista.
De sus huesos hechos polvo por el tiempo siempre recibimos el mensaje de la voz alegre, del joven músico que amaba la vida, a su familia y la lucha

miércoles, 25 de julio de 2012

Hasta siempre compañera Mirta Macedo


En “De la prisión a la libertad”, Mirta Macedo construye un explícito ensayo en torno a las graves secuelas padecidas por los presos políticos que permanecieron confinados durante los años más oscuros.
La autora, que nació en 1939 en Treinta y Tres, es licenciada en trabajo social y ha desempeñado una sólida militancia por los derechos humanos, que abrevó de su propia experiencia de presa de conciencia. En efecto, permaneció recluida entre 1975 y 1981, en el penal de Punta de Rieles.
Su trabajo de reconstrucción de la memoria se ha plasmado en numerosos artículos especializados y tres libros referentes, que han marcado un rumbo concreto a su lucha por verdad y justicia.
En 1999, Mirta Macedo publicó “Un día, una noche, todos los días”, donde, mediante breves relatos, narra el horror de la tortura en las cárceles de la dictadura.
Su segundo libro, que apareció en 2002, es “Tiempos de ida, tiempos de vuelta”, donde narra su propia odisea, desde su detención hasta el momento en el cual recuperó la libertad.
En esta obra, la autora analiza cómo el terrorismo de Estado vulneró los derechos y las identidades de los detenidos.
Finalmente, en “Atando los tiempos” (2005), la investigadora aborda concretamente las estrategias de supervivencia que se construyeron en la prisión.
Este nuevo trabajo, que se inscribe en una serie testimonial destinada a realimentar el debate sobre nuestro pasado reciente, alude concretamente a los efectos de la represión sobre la sociedad y particularmente sobre las familias de los presos políticos.
Desde la perspectiva que otorga el tiempo, Macedo construye un alegato sólido y explícito, destinado a realimentar la movilización ciudadana por verdad y justicia que sigue inspirando al pueblo uruguayo.
Su trabajo, que obviamente no tiene un perfil historiográfico, no se limita la mera descripción o recreación de los horrores perpetrados por el gobierno autoritario.
Asumiendo la necesidad de debatir un tema que está lejos de ser saldado, la investigadora imbrica el pasado con el presente y las ulteriores consecuencias del peor tiempo de represión que registra el imaginario colectivo.
Este ejercicio de reconstrucción de la memoria la conduce inexorablemente a través de senderos particularmente tortuosos, que marcan el rumbo de la recuperación de la verdad histórica.
Sin aludir expresamente a los falsarios de siempre que aún pretenden justificar lo injustificable y exorcizar culpas propias y ajenas, Mirta Macedo elabora una denuncia tan potente como explícita.
Nutriendo su libro de testimonios de víctimas directas de la represión o de familiares, la militante analiza los efectos a largo plazo de la prisión, el impacto de la libertad recuperada y la posterior experiencia del reencuentro.
La autora trabaja sobre varias líneas de reflexión, mediante las cuales aborda diversas facetas de la actividad desplegada por el terrorismo de Estado, que transformó a nuestro país en un inmenso campo de concentración.
Tras una breve introducción que pretende situar al lector en el tema, la investigadora aborda diversas generalidades de los efectos y las consecuencias de la feroz represión que se abatió sobre nuestro país durante la segunda mitad del siglo pasado.
En ese contexto, la escritora alude concretamente a la impostergable y siempre necesaria tarea de reconstrucción de la memoria, que ha estado a cargo de organizaciones militantes y de los autores de literatura testimonial.
Este capítulo impregna a su trabajo de la necesaria impronta del compromiso, tendiente a mantener en el tapete el tema de los derechos humanos, en momentos que crece la movilización y el clamor popular por la anulación de la inmoral Ley de Caducidad.
La autora evoca a Nibia Sabalsagaray y Silvina Saldaña, dos compañeras de lucha y figuras referentes de la resistencia, que fueron asesinadas por el gobierno autoritario.
El conmovedor recuerdo de estas dos mujeres que ofrendaron sus vidas por la libertad y la democracia, comporta un enérgico alegato contra la barbarie y la prepotencia.
Se trata, naturalmente, de dos personajes paradigmáticos que, al igual que otras uruguayas y uruguayos, soñaron con la construcción de una sociedad más justa y solidaria.
La invocación de estas dos emblemáticas militantes opera como un adecuado pretexto para incursionar en los temas más despiadados de nuestro pasado reciente: la prisión y la tortura.
Nutriéndose permanentemente de sensaciones propias y testimonios ajenos pero no menos entrañables por afinidades y cercanías, Macedo reconstruye los demonios del pasado y los fantasmas del presente.
Sin embargo, el planteo de la autora difiere de otros trabajos de análogo tenor, en la medida que no se limita el mero abordaje de la problemática de las víctimas directas de la dictadura.
En efecto, la investigadora explora otras facetas y connotaciones de un tiempo de odio irracional, al aludir al impacto social que provocó la instalación de un régimen que violó groseramente los derechos humanos de la población.
Mirta Macedo se adentra en las psicologías y las conductas humanas de aquella época, cuando el terror condicionó y se apropió de nuestras rutinas.
La analista sugiere que la dictadura pretendió modificar la realidad, mediante diversas técnicas de manipulación colectiva, atropello y prepotencia. Obviamente, casi nadie quedó exento de las graves consecuencias derivadas de estas prácticas de aberrante y salvaje brutalidad.
En lo relativo a los presos políticos, la autora explicita las diversas modalidades de tortura, aislamiento y violencia irracional, cuyo propósito era demoler la resistencia y anular la identidad de las víctimas.
Obviamente, los casos más terribles fueron los de desaparición forzada, que pretendieron borrar todo vestigio de la persona y camuflar la impunidad de los crímenes perpetrados.
Las recientes actuaciones judiciales que han permitido el procesamiento de varios notorios represores, reinstalaron el lacerante tema en el horizonte del presente.
La obra aporta también otros ángulos a la reflexión del debate colectivo, como las consecuencias padecidas por las familias de los presos de conciencia: el temor, la fractura, la incertidumbre y la sensación de angustia y vacío existencial ante la ausencia del ser querido.
Este razonamiento conduce inexorablemente al abordaje de otra materia no menos trascendente para el análisis global del tema: la recuperación de la libertad y el encuentro con los afectos.
Sumando su propia experiencia a los valiosos testimonios incluidos en este libro, Mirta Macedo expone minuciosamente las graves dificultades de readaptación y reinserción social y familiar que padecieron los ex reclusos.
El reencuentro fue una mixtura entre la alegría y la angustia, al advertir los radicales cambios de la realidad y el implacable peso de la ausencia de compañeros exiliados, muertos o desaparecidos.
“De la prisión a la libertad” es un testimonio de acento realmente contundente, que denuncia explícitamente las más perversas rémoras de la represión autoritaria.
El trabajo, que tiene ciertamente mucho de autobiográfico, apunta a iluminar los conos de sombra de un pasado terrible de prepotencia y autoritarismo y a reivindicar a los héroes que protagonizaron la resistencia y lograron emerger del infierno.
(Edición de Orbe Libros)

domingo, 22 de julio de 2012


Página 12.
El país|Domingo, 22 de julio de 2012
Revelaciones de Videla sobre la complicidad de la Iglesia Católica

Buenos Oficios

Videla habló con una revista de Córdoba sobre la complicidad de la Iglesia Católica con la dictadura militar. El rol de Laghi y Primatesta y el testimonio de un ex sacerdote. No sólo asesoraron a la Junta sobre cómo manejar la cuestión de los detenidos-desaparecidos. También le ofrecieron sus “buenos oficios” para informar a algunas familias del asesinato de sus hijos garantizando que no lo hicieran público. Se comprende por qué hasta hoy la Iglesia no ha excomulgado a Videla.

Por Horacio Verbitsky

El ex dictador Jorge Videla dijo que el ex nuncio apostólico Pío Laghi, el ex presidente de la Iglesia Católica de la Argentina Raúl Primatesta, y otros obispos de la Conferencia Episcopal asesoraron a su gobierno sobre la forma de manejar la situación de las personas detenidas-desaparecidas. Según Videla la Iglesia “ofreció sus buenos oficios” para que el gobierno de facto informara de la muerte de sus hijos a familias que no lo hicieran público, de modo que cesaran la búsqueda. Esto confirma el conocimiento de primera mano que esa institución tenía sobre los crímenes de la dictadura militar, como consta en los documentos secretos cuya autenticidad el Episcopado reconoció ante la justicia hace dos meses. Pero además muestra un involucramiento episcopal activo para que esa información no trascendiera tampoco por comentarios de los familiares de las víctimas, de cuyo silencio la Iglesia era garante.

Diálogos en la cárcel

El reportaje con la revista cordobesa El Sur, que edita en Río Cuarto Hernán Vaca Narvaja, se realizó antes de los concedidos al periodista español Ricardo Angoso y al argentino Ceferino Reato, pero sólo se divulgó esta semana. Fue realizado en tres partes por el periodista Adolfo Ruiz, en la cárcel de alta seguridad de Bouwer, donde el ex jefe de la Junta Militar estuvo detenido entre el 26 de junio y el 23 de diciembre de 2010, mientras se extendieron las audiencias del juicio por los crímenes de lesa humanidad cometidos en la cárcel de Córdoba conocida como UP1. Videla fue condenado en ese proceso a prisión perpetua por los asesinatos de 31 prisioneros dentro de la cárcel o mediante fraguados intentos de rescate en ocasión de traslados. Videla recibió a Ruiz el 6 y el 13 de agosto y el 18 de octubre de 2010 en el locutorio de la cárcel de Bouwer, cuyos dos mil internos superan el número de pobladores de esa pequeña ciudad, que hasta hace dos años fue el depósito de los residuos domiciliarios de Córdoba. Antes de comenzar puso como condición que sus palabras recién se difundieran cuando dejara la provincia, como consta en la carta manuscrita que se reproduce aquí.
Como en aquellas otras entrevistas y en sus alegatos judiciales, Videla justificó el plan que aplicó la Junta Militar por los “decretos de aniquilación” firmados por el ex presidente interino Italo Luder, que constituyeron “una licencia para matar concedida por un gobierno democrático”. Cuando el periodista le inquirió si esa licencia incluía las torturas, el robo de bebés y el saqueo de los bienes de las víctimas, dijo que esas “bajezas humanas” se debieron al gran “poder y libertad de acción otorgados al Ejército”, situación en la cual “es inevitable que muchos utilicen esas libertades en beneficio propio”. Agregó que con los juicios él y sus camaradas pagan el costo de “no haber blanqueado” los métodos dispuestos entonces. Videla sostiene que “hacia el final de mi mandato, entre el ’80 y el ’81, se llegó a evaluar la posibilidad de publicar la lista, blanquear los desaparecidos”. Explica que “no era tan fácil, porque además íbamos a estar expuestos a la contra pregunta. Si a una madre le decíamos que su hijo estaba en la lista, nadie le impediría que preguntara ¿dónde está enterrado, para llevarle una flor? ¿quiénes lo mataron? ¿por qué? ¿cómo lo mataron? No había respuestas para cada una de esas preguntas, y creímos que era embochinchar más esa realidad, y que sólo lograríamos afectar la credibilidad. Entonces en ese momento no se quiso correr ese riesgo”. El razonamiento es idéntico al que Videla suministró a la Comisión Ejecutiva del Episcopado, cuando los obispos le transmitieron que el método de la desaparición de personas produciría a la larga “malos efectos”, dada “la amargura que deja en muchas familias”. Pero la fecha es muy anterior a la que menciona el dictador. Ese diálogo tuvo lugar el 10 de abril de 1978 durante un almuerzo de Videla con la Comisión Ejecutiva del Episcopado, que presidía el arzobispo de Córdoba Primatesta y que también integraban los arzobispos de Santa Fe y de la Capital Federal, Vicente Zazpe y Juan Aramburu, como vicepresidentes.
Primatesta hizo referencia a las desapariciones producidas durante la Pascua de 1978, “en un procedimiento muy similar al utilizado cuando secuestraron a las dos religiosas francesas”. Videla respondió que “sería lo más obvio decir que éstos ya están muertos, se trataría de pasar una línea divisoria y éstos han desaparecido y no están. Pero aunque eso parezca lo más claro sin embargo da pie a una serie de preguntas sobre dónde están sepultados: ¿en una fosa común? En ese caso, ¿quién los puso en esa fosa? Una serie de preguntas que la autoridad del gobierno no puede responder sinceramente por las consecuencias sobre personas”, es decir para proteger a los secuestradores y asesinos. El detalle de este diálogo consta en una minuta que los tres arzobispos redactaron en la sede del Episcopado en cuanto concluyó el almuerzo para enviarla al Vaticano. La autenticidad de ese texto fue reconocida por la Conferencia Episcopal, que hoy preside el arzobispo de Santa Fe, José Arancedo, ante una consulta de la jueza federal de San Martín, Martina Forns, luego de su publicación aquí. Pero en el reportaje con El Sur, Videla describe un grado de complicidad de la Iglesia Católica con los crímenes de su gobierno superior a lo que se conocía y con un carácter institucional que comprende tanto al Episcopado local como a la sede central en Roma. No se trata sólo de callar lo que sabían para no “hacer daño al gobierno”, como dijo Primatesta aquel día de 1978, sino incluso de asesorar a la Junta Militar y garantizar que tampoco los familiares de las víctimas contaran lo que había ocurrido con sus hijos. Lo que sigue es la transcripción textual del tramo de la entrevista sobre el tema:
–No deja de llamar la atención la forma en que se refiere a la situación de los desaparecidos. Hace sentir que para usted es un tema pendiente.
–La desaparición de personas fue una cosa lamentable en esta guerra. Hasta el día de hoy la seguimos discutiendo. En mi vida lo he hablado con muchas personas. Con Primatesta, muchas veces. Con la Conferencia Episcopal Argentina, no a pleno, sino con algunos obispos. Con ellos hemos tenido muchas charlas. Con el nuncio apostólico Pío Laghi. Se lo planteó como una situación muy dolorosa y nos asesoraron sobre la forma de manejarla. En algunos casos, la Iglesia ofreció sus buenos oficios, y frente a familiares que se tenía la certeza de que no harían un uso político de la información, se les dijo que no busquen más a su hijo porque estaba muerto.
–No parece suficiente.
–Es que la repregunta es un derecho que todas las familias tienen. Eso lo comprendió bien la Iglesia y también asumió los riesgos.
Hasta la expresión impersonal escogida por Videla (“se lo planteó”, “se les dijo”) trasluce la identidad entre Iglesia y Dictadura.

El rol de Laghi

La minuta para el Vaticano también muestra el conocimiento de la Iglesia sobre el secuestro de las religiosas francesas Alice Domon y Léonie Duquet. Sin embargo, cuando la superiora de las monjas en la Argentina, Evelyn Lamartine, y la religiosa Montserrat Bertrán recurrieron a Laghi, el nuncio las miró “como si fuéramos bichos asquerosos, y nos dijo: ‘Nosotros no sabemos nada, por algo habrá sido’. Montse se arrodilló y le rogó que hiciera algo. El se la sacó de encima, instintivamente, describe Evelyn, que entonces pensó: ‘Dios no se olvida de lo que dijiste’”. Su testimonio fue recogido por María Arce, Andrea Basconi y Florencia Bianco, cuya investigación fue publicada por Clarín en 2007. Un obispo y una madre superiora llegaron desde Francia para interesarse por Alice y Léonie, pero Primatesta ordenó desmentirlo y explicar que sólo venían a pasar Navidad. En 1995, bajo la conmoción de las revelaciones del ex capitán Adolfo Scilingo sobre el asesinato de prisioneros arrojados al mar, la esposa del secuestrado periodista Julián Delgado, María Ignacia Cercós, contó que el Comandante en Jefe de la Armada Armando Lambruschini consultó con Laghi acerca del destino de 40 detenidos-desaparecidos en la ESMA, que su antecesor, Emilio Massera, le había entregado al retirarse. Lambruschini no quería matarlos pero temía que si los dejaba en libertad contaran lo padecido en la ESMA, tal como ocurrió, y le preguntó a Laghi qué hacer. Según Cercós, el concimiento de Laghi sobre lo que sucedía en aquel campo de concentración llegaba hasta la nómina de los prisioneros que aún quedaban con vida. Ante el pedido de María Ignacia, Laghi consultó esa lista y “me dijo que Julián no estaba entre ellos. Quiere decir que tenía pleno acceso a la información”. En aquel momento, el propio Massera defendió a Laghi de tales “noticias calumniosas” y dijo que se preocupó en forma permanente por la suerte de “los llamados desaparecidos”. El problema es que Laghi había elegido la estrategia opuesta: negar que hubiera conocido la índole y la extensión de las violaciones a los derechos humanos. Dijo que “no tenía ni micrófonos ni espías que fuesen a los cuarteles a ver lo que los militares hacían”. Sus amigos Oscar Justo Laguna (quien al morir este año estaba procesado por la justicia federal de San Nicolás, por haber mentido en su testimonio sobre el asesinato de su colega Carlos Horacio Ponce de León), Alcides Jorge Pedro Casaretto, Carlos Galán, Domingo Castagna y Emilio Bianchi di Carcano sostuvieron que declaraciones como la de María Ignacia Cercós podrían “reinstalar entre nosotros no ya la violencia de las armas sino la de la venganza”. La esposa de Julián Delgado dijo entonces que durante años estuvo agradecida a Laghi por sus gestiones. “Pero ahora sé que no puedo perdonarle su silencio cómplice. Me siento un monstruo por haber escuchado esas cosas sin reaccionar.” El propio jefe máximo de aquella Junta Militar, sin el menor asomo de crítica, confirma tres décadas después el asesoramiento de Laghi sobre el secreto más horrendo y peor guardado de la dictadura.

La Eucaristía

Recuerdos coincidentes tienen muchos sacerdotes que en aquellos años frecuentaron a Laghi. Uno de ellos, Hugo Collosa, de Rafaela, le narró al periodista Carlos del Frade que Laghi visitó esa ciudad santafesina luego de la muerte de su obispo, Antonio Alfredo Brasca, incendiado por un cáncer en 1976. La enfermedad se adelantó a las Fuerzas Armadas, que lo tenían en su lista corta de aversiones. En el Obispado se reunían las agrupaciones laicas que militaban en los barrios más humildes y las del peronismo revolucionario, que tenían algunos miembros en común, entre ellos un sacerdote. Brasca se había manifestado en apoyo del movimiento de Sacerdotes por el Tercer Mundo junto con los obispos Enrique Angelelli, Ponce de León y Alberto Devoto. “Laghi vino a maltratarnos”, dice Collosa, quien ya no es sacerdote. “No tenía ninguna intención de discutir el perfil del nuevo obispo ni mucho menos que se siguiera la línea de Brasca. Lo llevamos a almorzar en un comedor para chicos de la ciudad y allí, a varios sacerdotes, nos contó de los vuelos de la muerte, de los secuestros, las desapariciones y las torturas. Es decir que ellos ya sabían lo que estaba pasando con lujo de detalles desde mucho antes que 1978. Y hablaba con fundamento de lo que hacía cada una de las tres armas. Nosotros ya habíamos sufrido el secuestro del padre Raúl Troncoso que militaba en barrio Fátima, y estábamos muy preocupados. Después lo mandaron a Cassaretto que hizo una pastoral totalmente distinta a la de Brasca y bien cercana a los sectores dominantes de la ciudad”. La primera entrevista de Videla con el periodista cordobés se interrumpió cuando lo trasladaron al Hospital Militar para tratarse de una incipiente bronquitis. Formaba parte de la comitiva que buscó a Videla “un hombre canoso que venía, cáliz y alba en mano, a darle la Eucaristía”. Es decir que pese a las sucesivas condenas por los más graves delitos, la Iglesia Católica no consideró necesario excomulgarlo, pena eclesiástica que impide la recepción de los sacramentos y se aplica a los pecados graves. El no considerar como tales los delitos de Videla certifica la prolongación en el tiempo de la complicidad eclesiástica con ellos.

sábado, 21 de julio de 2012

Agencia de Noticias Aratiri - A.N.A.


Asunción, 19/7/2012 ( Agencia de Noticias Aratiri - A.N.A. ) A continuación reproducimos, con ruego de difusión, el comunicado del Colectivo de Mujeres Ex Detenidas Polìticas del Paraguay Carmen Soler.



Asunción, julio de 2012 
A un mes del golpe
El 22 de julio, se cumple un mes desde el golpe que sufriera Paraguay. Frente a esto, el pueblo rechaza masivamente a Federico Franco y al resto de los golpistas. Los jefes de estado democráticos de la región, señalan que estamos frente a una jugada delincuencial. A punto tal que, el señor presidente de la República del Uruguay, Jose Mujica, responsabilizó por la grave situación al “narcocoloradismo. “ Vimos con estupor, como montaron la provocación de Curuguaty. Utilizaron el viejo, pero no envejecido, sistema de impunidad para alcanzar su objetivo. Lanzaron la GEO y la FOPE de la Policía Nacional contra los luchadores populares, esto fue posible con la garantía política de no juzgamiento de los crímenes de estado y la absolución del Consejo Episcopal de Paraguay. Así, arrinconaron al presidente Lugo, quien fue cediendo terreno inútilmente a los responsables políticos de los asesinatos de Curuguaty. No bastaron las condolencias del presidente a los familiares de los policías muertos, en abierta discriminación contra las víctimas campesinas. Implacablemente, los golpistas arrancaron el cargo de jefe de la Policía Nacional para entregárselo a Arnaldo Sanabria, quien dirigiera personalmente la operación policial en Curuguaty, y el cargo de Ministro de Interior para entregárselo a un viejo conocido de las víctimas de la dictadura, el tenebroso Candia Amarilla ( miembro de los Grupos de Acción Anticomunista, ) para quien, los campesinos “de día son agricultores y de noche guerrilleros.“ Lugo no detendría su marcha, ... en retroceso, hasta tal punto, que el 22 de junio pasado, en horas de la tarde se encontraría fuera del Palacio de los López.
Los nombramientos ministeriales y el descabezamiento de las cúpulas policiales relegaron a su aliado, el Partido Liberal Radical Auténtico, en consecuencia, este partido se sumó al “narcocoloradismo,” para “juntos” destituir al presidente en el Parlamento. Lugo, atemorizado, desmovilizó inicialmente la resistencia popular convirtiéndose en el aliado inesperado para los golpistas “narcocolorados.” Así, estos no se vieron obligados a continuar, en la plaza del Congreso, el violento ataque contra el pueblo iniciado en Curuguaty. El “stronismo sin stroessner” se libró de la amenaza de la política exterior favorable al MERCOSUR, UNASUR y CELAC y al interior, se libró de las acciones campesinas contra el latifundio y el agronegocio. Asimismo se libró de las exigencias cada vez más fuertes al Parlamento que presentaba la ciudadanía movilizada en la plaza y en las calles. La posición de los golpistas estaba seriamente comprometida por el voto de los paraguayos en el exterior ( 20 % del padrón, ) el desbloqueo de listas sábanas ( suponía el fin del control cupular de los partidos políticos ) y el veto a la asignación presupuestaria a 20.000 planilleros ( sistema clientelar de punteros políticos.)
Finalmente el 19 / 7 se despejó una de las amenazas. Franco pospuso el tratamiento del desbloqueo de las listas sábana hasta el 2015.  A pesar del visto bueno del jefe del Comando Sur, Douglas Fraser a sus pares paraguayos, el aislamiento del gobierno se torna desesperante para los golpistas. Por eso, los golpistas no trepidan en amenazar la estabilidad del sistema energético de aquellos paises vecinos que se nieguen a reconocer su legitimidad. El objetivo político es usurpar la energía del complejo hidroeléctrico más importante del planeta, en favor del área sud americana con predominio del Plan Colombia,  en detrimento de la zona de los bloques regionales del MERCOSUR, UNASUR y CELAC. El instrumento económico que utilizan, es un reconocido agente de intereses económicos imperialistas de EEUU. Estos usurpan la energía de la región mediante la procesadora de aluminio Río Tinto Alcan, que como se sabe es un viejo socio de EEUU en el genocidio en Papua – Nueva Guinea-.  Con todo, los golpistas van más allá, retaceando la entrega de energía destinada al MERCOSUR, con reclamos patrioteros de precio “de mercado” de los bienes naturales.
Mientras,el boca a boca, difunde el alerta: “han vuelto los garroteros.”
Aún así, el pueblo no ceja en el hostigamiento contra los golpistas, las dos líneas competitivas de la ANR, Zacarías Irun – Cartes, Miguel Carrizosa referente principal del partido Patria Querida y, el 17 / 7, frente a la municipalidad de Caaguazú, una pueblada repudió la presencia del mismo Franco.
Denunciamos la toma de los medios de comunicación, con el objetivo censurar aquellas voces que desmienten la existencia del escenario de “paz  y progreso.” Los golpistas atacaron el sistema público de información con los despidos de Carlos Troya, titular de la agencia de noticias pública IP Paraguay, Fátima Rodríguez, Angie Agüero, Roque González (Sicom),  Rafael Urzúa (Fotografía de la Presidencia de la República.) Centenares de trabajadores públicos, de la binacional ITAIPU, fueron despedidos también por no aceptar al golpe. El campesinado, lejos de retroceder en la actividad gremial de la recuperación de tierras usurpadas por el latifundio, han agregado el claro pronunciamiento político impugnador del golpe. Desde los organismos de DDHH, concluimos que Curuguaty  hubiese sido un ataque típico del aparato fiscal - policiales – militares, como muchos otros ocurridos en los últimos años, incluidos los años de la presidencia de Lugo. Sin embargo, esta vez, la cantidad de muertes provocó un salto cualitativo hacia el escenario político nacional. Sostenemos que estamos frente a una dinámica que va de la impunidad de los asesinatos “por goteo” hacia una mecanica represora que produjo “la masacre de Curuguaty.”  Ahora se puede ver con más claridad el sentido político de nuestra campaña internacional contra la impunidad. Mientras que la impunidad de los asesinatos de referentes campesinos encontraba eco solo en nuestro Colectivos y otras organizaciones, observamos que el asesinato de campesinos en Curuguaty, al ser caracterizado como “masacre” por los medios posibilitó el golpe de estado. Denunciamos la persecución a los periodistas y los actos intimidatorios a las radios comunitarias que no suscriban a la línea golpista de ABC COLOR, Ultima Hora, La Nación, los canales de TV y demás medios afines al golpe.  Estos utilizaron la “masacre de Curuguaty, “ para promover en sus cargos a la banda del Seprinte ( Pastore, Altemburguer, Sapriza, Gamarra y compañía, ) todos encargados de los montajes judiciales contra los luchadores populares y jerarcas, además, del aparato fiscal -militar – policial. El fiscal Rogelio Ortuzar, acusado por el asesinato de vendedores ambulantes en 2007 y que fuera escrachado por nosotras en los pasillos del “Palacio” de Justicia, anticipó una reedición de las leyes 294 y 209 de la dictadura: “la lucha de clases, asume, según Marx, abolir el Estado, eso es DELITO, Arts. 269 y sgtes Código Penal.” Ortuzar, consecuente neo stronista , consiguió la aberrante condena de 25 años y más 10 años de medidas de seguridad contra los presos políticos, condenados injustamente por el secuestro y posterior asesinato de la hija del ex-presidente Cubas. Observamos la mano de EEUU y el monitoreo de sus militares y los de Colombia en el despliegue de la militarización desde el Departamento de Concepción, hacia los departamentos de la zona occidental. El “parlamentaduro” de PUNACE, protagonista descollante de la destitución de Lugo, Lopez Chavez, solicitó la instalación de bases militares a EEUU, en la frontera con Bolivia. A pesar de las amenazas de Imas, viceministro del interior, 54 campesinos sobrevivientes del ataque de la GEO – FOPE instruidos por colombianos y yanquis, siguen en la clandestinidad, como manera de eludir la segura tortura que les espera en las comisarías departamentales o en las cárceles nacionales. La suspensión de Paraguay en la UNASUR, MERCOSUR y ALADI, y el retiro de embajadores de los paises más consecuentes con la defensa de la democracia, favoreció el hecho de que hasta el 17 de julio, sólo 4 paises han reconocido el gobierno de facto. Sin embargo, es dable esperar que haya “cambios de posición” porque ya comenzaron las presiones de Sandra Jacobson, sub-secretaria de estado de EE.UU, de la UE, a través de los “eurodiputados,” la OEA y demás voceros del capitalismo en etapa terminal.
Denunciamos a la embajada de EE.UU. en Paraguay, el complejo militar – industrial, a los agronegociantes y latifundistas en Paraguay, la burguesía en San Pablo ( usuaria de la energía de Itaipú ) y a la burguesía porteña ( explotadora de los desplazados forzosos de nuestras zonas rurales )  por su responsabilidad en el golpe de estado ocurrido en nuestro país. Hacemos responsable a las autoridades nacionales y departamentales del poder de facto, judicial, ejecutivo y parlamentario por la seguridad y la vida de los presos políticos acusados injustamente de crímenes comunes y de aquellos que permanecen ocultos  de la justicia partidaria luego de los asesinatos perpetrados por la Policía Nacional en Curuguaty.
Llamamos a solidarizarse con los familiares de las víctimas de la represión.
No al Golpe ! Fuera Franco y sus secuaces ! Fuera Río Tinto Alcan ! Expulsión ya de James Thessin de la Patria ! Fuera narcocolorados y parlamentaduros ! Libertad a los presos políticos ! Basta de persecución política ! Basta de torturas y montajes judiciales contra los luchadores populares !
Colectivo de Ex Detenidas Políticas de Paraguay “Carmen Soler.”
Campaña internacional “Querellar a los genocidas stronistas es frenar la represión al pueblo campesino. “
Agencia de Noticias Aratiri.

viernes, 20 de julio de 2012

La Justicia citará a Ferro y Yanone


PLAN CÓNDOR

La Justicia citará a Ferro y Yanone

La Justicia ampliará la indagatoria por el secuestro en Brasil y posterior traslado clandestino a Uruguay del matrimonio Rodríguez-Celiberti, con la citación de dos militares presuntamente involucrados en los hechos.

La jueza Penal de 7º Turno, Mariana Mota, dispuso el lunes la citación en calidad de “indagados” de los militares Glauco Yanone y Eduardo Ferro, para prestar testimonio en el marco de la indagatoria penal por el secuestro en Brasil y posterior traslado clandestino al Uruguay de los ex militantes del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) Lilián Celiberti y Universindo Rodríguez.
La magistrada dispuso la citación de ambos oficiales, ante los indicios de su presunta participación en el operativo de secuestro y traslado clandestino de Celiberti, Rodríguez y sus dos hijos menores, afirmaron fuentes judiciales a LA REPÚBLICA. Los oficiales fueron identificados por los denunciantes y otros testigos como partícipes del operativo.
Asimismo, la jueza Mota remitió un exhorto internacional a la Justicia brasilera, donde reclama “toda la información” sobre el caso en poder de los tribunales de Brasil. La requisitoria internacional procura incorporar al proceso uruguayo el expediente judicial sobre el caso tramitado en Brasil, que culminó con el enjuiciamiento de un policía del DOPS, agregaron las fuentes.
Celiberti, Rodríguez y sus dos hijos fueron secuestrados en noviembre de 1978 en Porto Alegre en un operativo conjunto de militares uruguayos y policías del DOPS, en el marco del Plan Cóndor. Los ex militantes del PVP fueron interrogados y torturados en Brasil y posteriormente trasladados en forma clandestina al Uruguay. Celiberti fue enviada nuevamente a Brasil, en un operativo que pretendía detener a otros militantes del PVP residentes en el país norteño.

Testigo clave
La jueza Mota y el fiscal Ariel Cancela interrogaron el pasado lunes al periodista brasilero Luiz Claudio Cunha, autor de una extensa investigación sobre el caso que permitió identificar a los efectivos del DOPS partícipes en el operativo de secuestro, y su enjuiciamiento en Brasil.
El caso por el secuestro de Celiberti y Rodríguez fue presentado ante la Justicia uruguaya en 1984, pero fue archivado por la aplicación de la Ley de Caducidad. Empero, la Justicia dispuso el desarchivo de la indagatoria

jueves, 19 de julio de 2012

Pasaje de los Derechos Humanos. Aldo Perrini.


Difundirlo es sembrar Memoria.



Editorial.
A la hora citada.
En el pasaje de los Derechos Humanos de la Plaza Libertad, la familia de Aldo Perrini, estuvo acompañada por amigos, militantes y organizaciones de DDHH.
Para exigir una pronta dilucidación de la suprema corte de justicia; sobre el asesinato por torturas en el año 1974, del trabajador de la ciudad de Carmelo: Aldo Perrini.
Su abogado patrocinante Oscar López Goldaracena,  hizo uso de la palabra.
El principal inculpado Pedro Barneix, con pruebas fehacientes sobre su actuación en las torturas que le dieron la muerte a Perrini, aún sigue impune este militar.
Este delito de Lesa Humanidad cometido bajo el terrorismo de estado en nuestro país, es intolerable su dilación.
Velas encendidas, mucha emoción y las fotos de Aldo Perrini coronaron esta tarde soleada, frente a la Suprema Corte de Justicia el reclamo de Justicia.
Imágenes.  

martes, 17 de julio de 2012

Paraguay en resistencia


17 Julio 2012

Paraguay: A un mes de la masacre de Curuguaty



A un mes de la masacre de Curuguaty 
Paraguay en resistencia
Solidaridad con las familias trabajadoras sin tierra en lucha por Justicia, Tierra y Libertad
Al cumplirse un mes de la masacre del 15 de junio en Curuguaty, vaya un abrazo solidario y fraternal a las familias trabajadoras que protagonizan la más digna de las resistencias del Paraguay: la lucha por la liberación y legítima recuperación de tierras para el pueblo campesino.
Una lucha que no está sóla ni alejada del conjunto de las  reivindicaciones de las comunidades campesinas y pueblos originarios movilizados en nuestro continente y en el mundo, para reapropiarse de tierras y territorios que no significa otra cosa que la recuperación del derecho a la existencia y a un futuro sin explotadores ni explotados, sin opresores ni oprimidos.
La solidaridad  como la lucha, también crece desde abajo. No necesita ser llamada a ocupar su lugar. Está autoconvocada al acompañamiento de las luchas y sus protagonistas directos.
La denuncia y la solidaridad sin fronteras seguirán floreciendo -como las luchas mismas- también desde abajo y sin alambradas de ningún tipo; sin mezquindades ni oportunismos. Sin especulaciones extrañas y antagónicas a las comunidades en lucha y sus propias banderas históricas.
La gran tarea es respaldar esas luchas y banderas, sin manipulaciones superestructurales o  cortinas de humo interesadas en ningunear el protagonismo fundamental del pueblo campesino en lucha, como hecho hegemónico decisivo de cualquier resistencia y auténtico proceso de liberación en Paraguay.
Por ello la solidaridad en esta hora y lugar -así como ha sido en otras situaciones de tierras y luchas hermanas- no puede dejar de referenciarse siempre en las luchas mismas, en sus protagonistas sociales directos y fundamentales.
La solidaridad debe destacar y respaldar al factor social permanente de la esperanza liberadora, por encima de sellos de goma coyunturales o las mezquindades propias de figurones con apetitos y ambiciones propias o sectarias.
Desarrollar  y potenciar la denuncia continental e internacional de la situación en Paraguay es tarea indispensable para movilizar la solidaridad con su pueblo en lucha. Para ello es necesario hacer fluir la información actual, pero no menos importante es también exponer los antecedentes históricos, las causas e intereses que enmarcan luchas y realidades a transformar como única via de vida y dignidad para millones de seres humanos.
Extender la denuncia de cada acto represivo, de cada crimen de las fuerzas oficiales o mafiosas al servicio del privilegio dominante que gobierna Paraguay. No menos importante también el seguimiento de la situación de presos políticos y perseguidos o reprimidos brutalmente por luchar. Así como el apoyo a las organizaciones que ejemplarmente ejercen la defensa de los derechos de los reprimidos por luchar.
A tender puentes y abrir nuevos espacios de expresión y apoyo para nuestros hermanos y hermanas en lucha del Paraguay. En esas justas luchas y necesarias solidaridades nos reconocemos. Allí y así nos encontraremos para seguir compartiendo la búsqueda de nuestras tierras sin mal.
cumpas corresponsales y participantes en Red Latina sin fronteras
15 de julio del 2012 


lunes, 16 de julio de 2012

el periodista Luiz Claudio Cunha de la revista Veja


La denuncia del secuestro

“Yo exijo que me lleven a Porto Alegre porque entendía que era la única manera de salvarnos. En Brasil había otro contexto político. Los militares uruguayos estaban acostumbrados a trabajar en la lógica de impunidad argentina. Pensaban que ambas dictaduras eran lo mismo”, continúa relatando Lilián.
Celiberti y Rodríguez habían hecho múltiples contactos en Brasil. Se habían entrevistado con periodistas, con abogados y sindicalistas como el luego alcalde Olivio Durtra, que entonces era principal dirigente bancario. También habían acordado mecanismos de seguridad por si algo les pasaba.
“Me vuelven a llevar a Brasil esa misma tarde del 13 de noviembre. Me meten en la Jefatura de Policía, donde estoy esa noche. El día 14, con Ferro a cargo, quedamos en el apartamento de la calle Botafogo donde instala una ratonera. El sábado 11 yo había hecho un contacto con un compañero del PVP que se iba a ver con Hugo Cores en San Pablo, al que le conté que me había entrevistado con el periodista Luiz Claudio Cunha de la revista Veja, quien me había dicho que había movimientos del ejército uruguayo en la frontera el periodista. En esos días habían detenido compañeros en Uruguay. Yo tenía que ir a Rivera, pero suspendí el viaje. Quedé en que todos los días hasta el viernes, cuando efectivamente estaba prevista una reunión, iba a llamar a un número de teléfono a una cabina en San Pablo. Como no lo hice, estaba claro que algo nos había pasado”, cuenta.
Aquel jueves al apartamento donde estaba instalada la ratonera llega un telegrama desde París que decía “Beca otorgada. Llamar urgente”. Ferro le ordena a Celiberti realizar la llamada, pero ella al principio se niega. Finalmente la llevan a la Jefatura de Policía gaúcha y desde el despacho del propio jefe se comunica con París.
“Lo que trasmití, en realidad, fue un mensaje cifrado pidiendo que a las 5 de la tarde del viernes mandaran a la prensa al apartamento. Desde entonces se generó mucha tensión. Ferro estaba permanentemente conmigo y me interrogaba todo el día. Llegó a irse a dormir a la cama en mi dormitorio. Decía ser experto en PVP y conocía muchísimo. Es más, tenía unos biblioratos con fotos y expedientes que me mostraban e incluso me enteré de cosas que no sabía”. Cuenta.
El vie
rnes 17 de noviembre, a las 5 de la tarde, efectivamente llegó gente al apartamento de la calle Botafogo. Le hicieron abrir y cuando entran dos personas, encierran a Celiberti en un cuarto y los detienen… Pero eran el periodista Luiz Claudio de Veja y el fotógrafo de Placard, Juan Scalco. Los tuvieron que soltar y el secuestro fue denunciado, generándose un escándalo internacional.

El nazi más buscado en todo el mundo: cayó en Hungría


Tiene 97 años

Confirman la captura del nazi más buscado en todo el mundo: cayó en Hungría

Lázslo Csátary, acusado del envío de unos 15.000 judíos a los campos de concentración fue detenido en Budapest, según confirmó el Centro Wiesenthal, que intenta llevar a juicio a los nazis aún prófugos en una última redada mundial, ante la evidencia que los prófugos están muertos, o cerca de ello. Csátary tiene 97 años.

Lunes 16 de julio de 2012 | 10:23
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Efraim Zurof, actual director del Centro Wiesenthal en Israel, dijo que las fotos que el diario británico The Sun, hizo del prófugo en su casa de Budapest, permitieron su identificación.
La policía húngara fue conminada a detenerlo, horas después que las fotografías fueron publicadas en el diario editado en Londres avalando que se trataba del buscado. Para la organización que sigue rastreando nazis, se trata del criminal de la Segunda Guerra, más buscado en el mundo.

La “Cruz de Flecha” en Hungría

Cuando en octubre de 1944, el partido filonazi “Cruz de Flecha” dio un golpe de Estado en Hungría, de inmediato se tramitó la entrega de casi medio millón de judíos a los nazis.
Fue durante el último año de la guerra y se estima que al menos 450.000 judíos fueron entregados a las fuerzas nazis que los distribuyeron en campos de concentración donde murieron decenas de miles.
Csátary, está acusado de dirigir un campo de concentración en Kosice (Eslovaquia), y en 1948 fue condenado a muerte, en ausencia, en la antigua Checoslovaquia, por crímenes de guerra.
Csátary en el último año de la guerra había logrado fugar a Canadá donde vivió con una identidad falsa, pero fue descubierto en 1997 y volvió a huir, ahora se sabe a su país natal.

El coronel (r) Eduardo Ferro fue jefe del Batallón de Contrainteligencia Militar,



Eduardo Ferro 
Capitán
(llegó a Coronel)
(Fuerza)
Jefe del Batallón de Contrainteligencia Militar
Ejército Uruguayo

Eduardo Ferro


El coronel (r) Eduardo Ferro fue jefe del Batallón de Contrainteligencia Militar, integró el SID y la OCOA y recibió un curso en la Escuela de las Américas en Estados Unidos.
Fue el autor material de la muerte del escribano Fernando Miranda en Uruguay y actuó dentro de la Operación Cóndor. En Argentina fue responsable por la tortura de Andrés Bellizi y Jorge Goncalves, entre otros. Fue el que dispuso del cuerpo de María Claudia García Irureta-Goyena de Gelman, secuestrada embarazada en Argentina y posteriormente asesinada. También participó en el traslado de Universindo Rodríguez, Lilián Celiberti y sus dos pequeños hijos, cuando fueron secuestrados en Brasil en 1978.
El coronel (r) Eduardo Ferro es un peso pesado de la represión. Desde su puesto de mando en la Compañía de Contrainformación participó en varios operativos de secuestro y tortura de militantes políticos y sociales.
El caso más notorio por su repercusión internacional, fue el secuestro en la ciudad de Porto Alegre (Brasil) donde vivían exiliados, Universindo Rodríguez Díaz, Lilián Celiberti Rosas y los dos hijos menores de ella. Pero Ferro estuvo vinculado a por lo menos dos casos más, según consta en denuncias ante organismos de DDHH y ante la propia Comisión para la Paz que luego terminaron con la desaparición de los detenidos.
Ferro es un militar altamente entrenado, formado en contrainteligencia y es además un experto karateca.
El operativo más notorio en el que está plenamente comprobada su participación es el secuestro y tortura de Rodríguez, Celiberti y los dos pequeños hijos de esta última.
Según se documenta en el “Uruguay nunca más”, se trató de un operativo conjunto uruguayo-brasileño, bajo la responsabilidad de la Compañía de Contrainformación del Ejército uruguayo, que lo denominó “Operación Zapato Roto”.
El hecho pudo conocerse en todos sus detalles luego de la deserción del soldado fotógrafo Hugo García Rivas, quien prestó muy amplias declaraciones ante el Sijau. El procedimiento quedó bajo el mando del entonces capitán Eduardo Ferro y se utilizaron tres vehículos: un camión de tres toneladas cedido por el capitán Armando Méndez, a la sazón interventor de la Comisión Administradora de Abastos (CADA), en el que se trasladó a cuatro miembros del PVP detenidos en Montevideo; una camioneta “Kombi” de color amarillo y un Fiat 128. Al parecer, desde la frontera uruguayo-brasileña del Chuy los principales integrantes del operativo habrían sido trasladados a Porto Alegre en vehículos de la policía brasileña. Los oficiales que ingresaron a Brasil fueron Ferro y el capitán Glauco Yannone, que lo hicieron con documento falsificado por el mismo fotógrafo García Rivas.
El 12 de noviembre de 1978, Lilián Celiberti fue detenida en la calle por personas vestidas de civil, que se identificaron como policías. Fue llevada a una unidad policial de esa ciudad donde se encontraban dos funcionarios uruguayos.
Sus dos hijos y Universindo Rodríguez fueron también detenidos en su domicilio, por personal vestido de civil, entre los que se encontraban Ferro y Yannone.
A todos ellos los trasladaron a la Secretaría de Seguridad donde fueron torturados e interrogados. A Lilián Celiberti la llevaron a su domicilio, donde se dispuso una “ratonera”.
Sin embargo, informados de la detención, llegaron al lugar Luis Claudio Acunha y Joâo Batista Scalco, dos periodistas brasileños que fueron amenazados y maltratados por los funcionarios policiales allí apostados. Estos periodistas fueron testigos clave del secuestro. Pudieron identificar a posteriori entre sus captores a varios integrantes de la DOPS, la policía política brasileña. Además, la divulgación de la noticia provocó una importante repercusión por la gravedad de los hechos producidos y forzó a las autoridades uruguayas a reconocer la detención, salvando a los secuestrados de una desaparición definitiva. Los cuatro secuestrados fueron llevados a la frontera con Uruguay, conducidos por el comando uruguayo-brasileño. En las cabañas del Parque de Santa Teresa (Rocha) fueron nuevamente interrogados bajo tortura. Los niños fueron separados de su madre y posteriormente, entregados a su abuela. Celiberti y Rodríguez estuvieron recluidos en la Compañía de Contrainformación, en su local de la calle Colorado y luego en el Batallón de Infantería Blindada Nº 13. Permanecieron en prisión hasta marzo de 1984.
Al trascender el secuestro de Porto Alegre, las FFAA libraron un comunicado afirmando que Celiberti y Rodríguez habían sido detenidos al pretender trasponer la frontera uruguayo-brasileña con un cargamento de armas. El propio García Rivas declaró después que él había tomado fotos de armas de la Compañía de Contrainformación que fueron presentadas como pertenecientes al presunto cargamento”. *